El drama de Davidovich en Indian Wells: tuvo el partido ganado y lo tiró a la basura

El malagueño sigue sin encontrar la tecla para sentenciar cuando el triunfo está al alcance de su raqueta.
Alejandro Davidovich. / Instagram: aledavidovichofficial
Alejandro Davidovich. / Instagram: aledavidovichofficial

Hay derrotas que duelen y derrotas que enseñan, pero las de Alejandro Davidovich pertenecen a una categoría más cruel: las que se regalan. El malagueño volvió a protagonizar en Indian Wells uno de esos episodios que alimentan la duda sobre si el talento, por sí solo, es suficiente para llegar a lo más alto. Con 5-4 en el tercer set y dos puntos de partido en el bolsillo, el número 19 del mundo tuvo ante sí la llave para los cuartos de final de un Masters 1000, y volvió a tirarla al suelo.

Learner Tien, veinte años recién cumplidos y una zurda tan elegante como letal, no se rindió cuando el guion lo daba por derrotado. Davidovich subió a la red buscando la sentencia con determinación, pero el californiano respondió con un passing de manual y dos aces consecutivos que devolvieron la vida a un partido que parecía finiquitado. Esos tres golpes cambiaron el rumbo de todo: el español se derrumbó en el tie-break y cedió 4-6, 6-1 y 7-6 (4) tras más de dos horas de una batalla que había dominado con claridad.

Lo más llamativo del tropiezo no es el resultado en sí, sino el patrón que lo rodea. En 2025, Davidovich ganó los diez partidos que disputó ante zurdos; en 2026, acumula ya cuatro derrotas consecutivas contra ese perfil. La estadística es demasiado elocuente para ignorarla y apunta a algo más profundo que la mala suerte: una fragilidad mental que aflora precisamente cuando el partido exige más temple y menos impulso. Sin títulos ATP en su palmarés, el andaluz acumula oportunidades perdidas que pesan cada vez más.

Tien, en cambio, sale de Indian Wells convertido en una promesa hecha realidad. Ser el estadounidense más joven en llegar a cuartos de un Masters 1000 desde Michael Chang —hoy su entrenador, ayer una leyenda— no es un dato menor, sino una declaración de intenciones. El tenis norteamericano, huérfano de grandes esperanzas tras los pasos en falso de Fritz, Tiafoe, Shelton o Paul en este mismo torneo, encontró en el californiano un motivo genuino de ilusión de cara al futuro inmediato.

Ahora Tien se medirá en cuartos a Jannik Sinner o Joao Fonseca, mientras Davidovich regresa a casa con las manos vacías y las mismas preguntas sin respuesta. El talento del malagueño está fuera de toda duda: sabe construir puntos, leer el juego y competir durante largas horas. Lo que aún no ha encontrado es la manera de cruzar esa línea invisible que separa a los buenos tenistas de los grandes campeones. Mientras eso no ocurra, sus actuaciones seguirán siendo brillantes a ratos y dolorosas al final. @mundiario

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