Doncic vuelve a Dallas, manda con los Lakers y deja heridas abiertas
Luka Doncic regresó a Dallas y lo hizo como solo saben hacerlo los grandes: dominando, decidiendo y recordando a todos lo que se perdió la franquicia texana. Con 33 puntos, ocho rebotes y 11 asistencias, el esloveno lideró la victoria de los Lakers por 110-116 ante unos Mavericks que siguen sin encontrar consuelo desde su salida. Cada visita es un espejo incómodo.
El reencuentro tuvo aroma de nostalgia y reproche. La afición de Dallas volvió a recibir a Luka como uno de los suyos, entre aplausos y pancartas pidiendo su regreso. El propio jugador quiso devolver el cariño con un gesto elegante hacia seguidores que le defendieron tras el traspaso. El vínculo emocional sigue intacto, aunque el baloncesto cuente otra historia.
En la pista, los Lakers dominaron durante buena parte del encuentro. En la primera mitad impusieron su ritmo gracias al liderazgo de Doncic, el acierto exterior y el control del rebote. La ventaja llegó a ser de 14 puntos y el partido parecía bajo control. Luka manejaba tiempos, espacios y emociones con la naturalidad de quien juega en casa.
Tras el descanso, el guion se rompió. Los Lakers firmaron su peor cuarto del curso y Dallas reaccionó con un parcial demoledor que volteó el marcador. El American Airlines Center se encendió y los Mavericks llegaron a mandar por 15 puntos. Parecía el momento de cerrar viejas heridas. No lo fue.
En los últimos minutos emergió el colmillo competitivo de los campeones. Doncic, esta vez bien escoltado por LeBron James y el acierto de Hachimura, lideró un parcial definitivo que silenció el pabellón. Cuarta victoria de Luka ante Dallas desde su salida y una certeza cada vez más incómoda: el error sigue vigente. En Texas, cada noche contra Doncic es una factura pendiente. @mundiario


