Doncic, en modo bestia, impulsa a unos Lakers con una defensa que despierta dudas

Los angelinos siguen acumulando victorias pese a un rendimiento defensivo pobre que los aleja de ser aspirantes al título.
Luka Doncic. /   Instagram: lukadoncic
Luka Doncic. / Instagram: lukadoncic

Los Lakers viven una gira extraña, con partidos fuera, pero regresando siempre a Los Ángeles. Tras el tropiezo en la NBA Cup, lograron una victoria fea en Phoenix y otra sufrida en Salt Lake City. El calendario les ofrece ahora un tramo clave en casa, con un duelo navideño contra los Rockets que promete medir su verdadero nivel. El choque ante Durant puede ser histórico, pero también un examen de fondo.

El triunfo en Utah dejó sensaciones contradictorias. Durante gran parte del partido, la defensa angelina fue un desastre: rotaciones tardías, triples liberados y rebotes perdidos. Solo en el último cuarto apareció la intensidad necesaria para remontar y cerrar con autoridad. JJ Redick tendría motivos para criticar, porque el equipo mostró una fragilidad impropia de un aspirante al anillo. El Oeste no perdona a quienes descuidan la defensa.

La ausencia de piezas clave como Austin Reaves y Deandre Ayton complicó la rotación, pero también evidenció que los Lakers dependen demasiado de sus estrellas. Los Jazz, sin Markkanen, aprovecharon para exhibir a sus jóvenes talentos, con Keyonte George brillando en una noche de explosión. El contraste fue claro: mientras Utah busca futuro, los Lakers intentan sostener un presente que aún no convence.

La diferencia la marcó Luka Doncic, con un triple-doble monstruoso de 45 puntos, 14 rebotes y 11 asistencias. Su actuación, junto a la solidez de LeBron James, permitió maquillar las carencias colectivas. Entre ambos sumaron 24 asistencias y apenas tres pérdidas, un dato que refleja jerarquía y control. Sin embargo, no basta con dos genios: el equipo necesita consistencia defensiva para aspirar a algo más que victorias sufridas.

El balance de 19-7 y un 12-3 fuera de casa es excelente en números, pero engañoso en sensaciones. Los Lakers ganan mucho, sí, pero no siempre convencen. Su techo es incierto, aunque su suelo es alto: difícil verlos caer fuera del grupo de élite. Mientras el mercado invernal se acerca, la pregunta es si podrán reforzar lo que más les falta. Porque sin defensa, ni LeBron ni Doncic podrán sostener un sueño de anillo en primavera.@mundiario 

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