Clásico con sello francés: los músculos de Camavinga y Tchouaméni hunden al Barça

El equipo de Xabi Alonso suma tres puntos gracias a Mbappé, Bellingham y el sólido aporte de Camavinga y Tchouaméni.
Aurlelien Tchouameni. / www.realmadrid.com
Aurlelien Tchouameni. / www.realmadrid.com

El Clásico del Santiago Bernabéu se tiñe de blanco. El Real Madrid se impuso 2-1 al FC Barcelona en un duelo cargado de fútbol y adrenalina. Los locales rompieron la mala racha ante su eterno rival, que los había vencido en cuatro ocasiones consecutivas la temporada pasada. Ahora, los merengues no solo se escapan cinco puntos en la cima de la clasificación, sino que además respondieron en el campo a la prepotencia de Lamine Yamal y sus declaraciones previas al encuentro.

Lo de Lamine Yamal fue innecesario. Sus palabras encendieron sin motivo al vestuario blanco, que parecía tenerle guardada la respuesta al joven crack azulgrana, muy lejos de su mejor versión este domingo. Ni él ni el Barça tuvieron su mejor día sobre el césped del Bernabéu, y eso les pasó factura.

Los culés deberán asumir que, si quieren revalidar el título, tendrán que remontar. El camino comienza la próxima semana ante el Elche en Montjuic, esperando que el Valencia de Carlos Corberán logre frenar a los merengues en el coliseo de La Castellana.

El derbi del Metropolitano

El pasado 29 de septiembre, el Atlético de Madrid se comió con patatas al Real Madrid. Aquel 5-2 no fue solo el partido que rompió el invicto de los merengues. Ese día, en el Metropolitano, el equipo de Xabi Alonso perdió la confianza y comprendió que los encuentros de altos vuelos solo se ganan dejándose el alma en el campo.

Desde entonces, el entrenador donostiarra y su cuerpo técnico comenzaron a buscar la fórmula para retomar la senda que los había mantenido en lo más alto de la tabla sin mayores sobresaltos. La clave, sin duda, está en la intensidad.

¿Músculo para parar al Barça?

Para muchos, el doble pivote merengue tenían nombres y apellidos: Aurélien Tchouameni y Arda Güler; sin embargo, Xabi Alonso tenía en mente otros planes.  El estratega vasco movió al turco como interior derecho, para que la contención en el medio del campo lo formaran dos franceses. 

Eduardo Camavinga tomaba protagonismo para ejercer de sombra de Pedri. El galo cumplió, y dejó al canario muy lejos de su mejor actuación. Por su parte, Tchouaméni estuvo inconmensurable en labores defensivas: presente en el centro del campo, tanto en los duelos terrestres como en las áreas, y vigoroso a la hora de interceptar. Se llevó una ovación sonora tras una entrada sensacional al borde del área. 

Ciertamente, Mbappé y Bellingham fueron las grandes estrellas del Clásico. El inglés, que ha vuelto a mostrar una gran versión de su fútbol —ese que parecía olvidado en el tiempo— brilló junto al delantero francés. Sin embargo, este triunfo no habría sido posible sin el músculo del doble pivote francés, que demuestra que puede hacerse un hueco en los planes de Xabi Alonso. @mundiario

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