Djokovic alcanza las 400 victorias en Grand Slam
Novak Djokovic sigue escribiendo su carrera como si el paso del tiempo no fuera con él. Alcanzar las 400 victorias en Grand Slam no es una cifra más, es una frontera simbólica que solo sirve para subrayar una trayectoria fuera de cualquier escala conocida. Igualar a Roger Federer con 102 triunfos en el Abierto de Australia confirma que Melbourne es su reino y que su dominio no entiende de generaciones.
El triunfo ante Botic van de Zandschulp fue otra lección de control absoluto. Djokovic avanzó a la cuarta ronda sin ceder sets, gestionando el partido con la calma de quien ha convertido la Rod Laver Arena en una extensión de su casa. A los 38 años, su lectura de los partidos sigue siendo quirúrgica. No hay prisas, no hay grietas. Solo precisión y paciencia.
Las cifras sostienen el relato con una contundencia demoledora. Más de cien victorias en Australia, Roland Garros y Wimbledon, un triplete que lo eleva a un territorio exclusivo. Federer ya es pasado y Nadal combate contra su propio cuerpo, mientras Djokovic sigue sumando con una regularidad que roza lo irreal. Su porcentaje de victorias en Melbourne, por encima del 90%, es una anomalía estadística.
A ello se suma otro registro que define su grandeza: 70 presencias en la segunda semana de un Grand Slam. Nadie ha sido tan constante durante tanto tiempo. Superar a Federer y dejar atrás a Nadal en este apartado no es una cuestión de longevidad, sino de fiabilidad competitiva. Djokovic no solo llega, se instala. Y casi siempre manda.
Lo que distingue a Novak no es solo el talento, sino la capacidad de reinventarse y mantenerse hambriento cuando todo parece conquistado. A los 38 años sigue compitiendo como si cada torneo fuera el primero. Melbourne vuelve a rendirse a su figura y cada victoria refuerza una sensación cada vez más difícil de discutir. Djokovic no compite contra sus rivales. Compite contra la historia… y la sigue venciendo. @mundiario


