El Deportivo ha convertido su equipación amarilla en un amuleto

Con a camiseta que recuerda a la mítica selección brasileña, el Dépor se transforma y conquista victorias clave en su camino.
Los futbolistas del Dépor celebrando uno de los goles contra el Oviedo. /   @rcdeportivo
Los futbolistas del Dépor celebrando uno de los goles contra el Oviedo. / @rcdeportivo

Si el Deportivo quiere soñar como Dios manda, que se vista de amarillo. Porque lo de la canarinha ya no es una simple coincidencia ni una moda pasajera. Es un hechizo futbolístico, un pacto con la victoria. Desde su estreno triunfal en el Teresa Herrera hasta su impacto en Segunda, esta equipación se ha convertido en un símbolo de éxito y confianza.  

Los números no mienten: la temporada pasada, con la amarilla, solo una derrota en trece partidos y un ascenso que se cocinó con épica. Y en la presente campaña, cada vez que el Deportivo la ha desempolvado, ha vuelto a ser ese equipo indomable que quiere recuperar su sitio en la élite. En Cartagena la historia renació con un 1-5 incontestable, y desde entonces, en cada batalla fuera de Riazor, la canarinha ha sido escudo y bandera.  

Dicen que el fútbol es cuestión de fe, de supersticiones, de gestos que desafían la lógica. Y si hay un ritual que funciona, ¿por qué cambiarlo? La piel de un equipo no es solo tela, es identidad, es mentalidad ganadora. Y si vestir de amarillo significa sumar de tres en tres, entonces que el Deportivo abrace el destino y haga de la canarinha su estandarte.  

El único lamento es que en Riazor no pueda teñir las gradas de ese amarillo mágico. Porque en casa, la suerte no ha sido la misma y los puntos han volado más de lo deseado. ¿Y si el talismán no es solo para los viajes? ¿Y si la solución para el ascenso pasa por desafiar la tradición y hacer del amarillo un color innegociable?  

Porque el Deportivo, con la canarinha, no juega: arrolla. Y si de soñar se trata, que sea con la camiseta que ya ha demostrado ser más que un uniforme. Que sea con la camiseta del ascenso. @mundiario

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