El Dépor que surgió tras el terremoto

Álvaro García Diéguez. / Mundiario
Álvaro García Diéguez. / Mundiario
Alvaro García Diéguez y sus consejeros tienen por delante la preciosa misión de brindarle un ascenso a esa afición que nunca falla.
El Dépor que surgió tras el terremoto

Si a los más experimentados se les haría muy difícil encarar un inicio de temporada tras la interminable cascada de despidos que se produjeron en el Deportivo de La Coruña, imagínense cómo lo estará pasando alguien, sin muchas tablas,  que, en un mes, ha cesado a los 15 más altos cargos del club.

Esperemos que haya llegado alguien sensato que frene a quien disfruta con tanto despido, que algunos quieren convertir en refundación, mientras otros creemos que, si no cambiamos el rumbo, nos condenan a la autodestrucción de la que hablaba Victor Fernández, en tiempos de Tino Fernández, tras el asesinato de Jimmy.

Mantener la paz social es básico y la afición hoy no está tranquila. Se palpa un silencio tenso, porque la temporada se abre sin cerrar las graves heridas que provocaron una manifestación, por la negativa del club a explicar las decisiones y por celebrar una junta, de forma telemática, un lunes por la mañana… a lo que ahora se suman las marchas de Quiles, Soriano, Alex, Trilli…

Con rapidez, Soriano firmó jugadores con un denominador común: defensores, veteranos y altos. Es muy posible que haya acertado porque, a pesar de la edad, creo que pueden dar buen rendimiento los París Adot, Pablo Vazquez y Balenziaga –soy un enamorado de los vascos para conseguir los ascensos– pero es el detonante para hacer que los chavales, como Trilli, escapen corriendo.

Cubiertas portería y defensa solo nos faltan dos cabezas de área, y, sobre todo, gol, mucho gol. ¡Casi no nos falta nada! Construir es más difícil que destruir, y con Quiles, Soriano y Svenson, se han ido 28 goles, 15 asistencias y calidad, por lo que, para superar esos registros, ya que no hemos podido, o sabido, mantenerlos, se precisa más gol que los que parecen garantizar Davo y Barbero. 

Pero, goleadores aparte, también escasean las necesarias referencias deportivistas en el vestuario, donde incluso nos hemos permitido el lujo –¡ojalá no nos arrepintamos… aunque aún podemos rectificar!– de decirle adiós a Alex, sin un entrenador en ese momento que tomase tan importante decisión. Alex es fundamental. Da equilibrio en el campo y lidera el vestuario. Tiempo tendrá de otros cargos. Yo lo veo más, tras prescindir de Valerón, como el ideólogo de la cantera o como técnico de nivel. En cambio me preocupa que pueda perder credibilidad al ser consejero –cargo que, en los últimos años, se ha convertido en profesión de alto riesgo– porque lo considero el último soldado del viejo sentimiento deportivista.

¿Quo vadis Depor? El presidente Alvaro García y sus consejeros han comenzado su andadura de forma extraña, con entrenador, dirección general, deportiva... ya fichados por otros, pero, curiosamente, serán ellos los que merezcan los aplausos o soporten los improperios del respetable. ¿Lo entienden?

Tras tomar posesión el presidente anunció un plan quinquenal, que “se va a salir del concurso de acreedores” y que “se cambiarán los estatutos”, temas importantes, que necesitan de un tiempo lógico para conocer la forma de salir, los artículos a modificar y los objetivos del plan.

El resto de lo que ha dicho, perdóneme señor presidente, es un corta y pega de asambleas anteriores: “el objetivo es el ascenso” (no puede ser otro); “la piedra angular del proyecto será la cantera” (aplaudimos las ampliaciones de Yeremay y Mella, pero, si las cláusulas les favorecen, caso Trilli, el contrato es papel mojado); “nos acercaremos mas a los accionistas” (junta telemática en horas de trabajo); “vamos a mejorar la relación con los medios” (prohibidas las preguntas en la rueda de prensa)… Como observará, querido presidente, los antecedentes no ayudan, pero confío en que usted sí cumpla los objetivos marcados.

A Alvaro Garcia, y a su consejo, les deseo el mayor de los éxitos en su gestión, porque será el de todos. La pelea será dura, pero les aguarda algo único: la preciosa misión de brindarle un ascenso a esa afición que nunca falla. Será algo que nunca olvidarán. @mundiario

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