Copa Intercontinental: ¿éxito o señal de alerta?
El Real Madrid continúa ampliando su ya vasta colección de títulos. Este miércoles, vencieron al Pachuca mexicano en la final de la Copa Intercontinental. Este torneo, que había quedado en el olvido con la aparición del Mundial de Clubes, se disputó por última vez en 2004 bajo el formato antiguo, enfrentando al campeón de la Copa Libertadores contra el de la Champions.
Sin embargo, a pesar de este triunfo, el número 15 para Carlo Ancelotti en el banquillo merengue, ha vuelto a evidenciar los problemas recurrentes que ha enfrentado el equipo a lo largo de esta temporada. El experimentado técnico italiano apostó por el tridente de ataque compuesto por Mbappé, Vinicius y Rodrygo, pero también por la misma defensa que provocó el caos en Vallecas.
Los blancos tardaron 21 minutos en hacerse con el control de la primera parte, no sin antes recibir algunos sustos por parte de sus rivales, que buscaron repetidamente los puntos débiles del equipo. Lucas Vázquez, Fran García y Aurélien Tchouaméni fueron exigidos en varias ocasiones, pero no salieron señalados porque el Pachuca no supo aprovechar todos y cada uno de los errores defensivos.
La jugada más clara de gol llegó en el segundo tiempo, precisamente desde el carril izquierdo mal defendido, con Vinicius concentrado en labores ofensivas sin apoyar defensivamente a Fran García. Salomón Rondón, en el minuto 70, ganó un duelo aéreo a Tchouaméni y conectó un poderoso cabezazo que pasó muy cerca del arco de Thibaut Courtois.
Un sistema que desaprovecha las mejores virtudes de Jude
Tanto en LaLiga como en la Champions League, Carlo Ancelotti ha vuelto a situar a Jude Bellingham cerca del área rival, y el resultado ha sido más que satisfactorio. El inglés ha mostrado un gran rendimiento, sumando goles y asistencias que recuerdan su mejor versión desde que llegó a España, como la que tuvo al inicio de la campaña anterior.
Sin embargo, con la inclusión de Rodrygo en el once titular, Bellingham ha sido relegado a un segundo plano. Su presencia durante los 90 minutos fue mínima, dejando claro una vez más que su talento está subutilizado en el clásico esquema 4-3-3.
Un triunfo agridulce
En definitiva, la consecución de la Copa Intercontinental para el Real Madrid, la cuarta de su historial, que le permite romper el desempate con Peñarol, Boca Juniors, Nacional y AC Milan, representa una alegría para el club y sus seguidores, porque suma un nuevo trofeo. Sin embargo, también arroja sombras sobre la gestión de Carlo Ancelotti.
Seguir apostando por futbolistas que no atraviesan su mejor momento, descolocar a Jude Bellingham una vez más, no darle minutos a Raúl Asencio y apenas permitirle acción a Arda Güler desde el minuto 87, así como el continuo ostracismo que vive Endrick, genera preocupaciones.
El reto para el Real Madrid es no solo ganar títulos, sino también encontrar la fórmula para equilibrar el rendimiento de sus jugadores y potenciar su talento. Esta victoria abre la puerta a un necesario debate sobre la estrategia a seguir para mantener la hegemonía del club y asegurar que todas sus estrellas brillen con la misma intensidad. @mundiario


