Las conclusiones de la victoria del Deportivo ante un rival de Primera

El proyecto de Antonio Hidalgo en el banquillo coruñés sigue tomando forma de cara al inicio de la temporada.
Antonio Hidalgo. /  @rcdeportivo
Antonio Hidalgo. / @rcdeportivo

Era el test más serio hasta ahora. Ante un rival de Primera División, en un campo de batalla como el Pepe Barrera, el Deportivo de Antonio Hidalgo no solo ganó al Real Oviedo: por fin convenció. No por el trofeo, sino por las sensaciones, esas que empiezan a definir lo que quiere ser este nuevo Dépor en construcción.

Hidalgo va perfilando una identidad de equipo incómodo, agresivo y solidario. Aún hay lagunas en la salida de balón, pero el Dépor ya muestra patrones ofensivos y defensivos definidos. Jugadores con dudas han dado pasos adelante, y el equipo empieza a sentirse cómodo en el barro, donde la presión y el esfuerzo marcan la diferencia.

La defensa funciona sobre un sistema de emparejamientos individuales. Loureiro, Gragera o Villares persiguen a sus pares lejos de su zona para provocar errores o cortar. Si no hay robo, hay falta. Así se construye un bloque que disfruta el duelo y que sufre menos en la transición defensiva que en cursos anteriores.

Patiño da un paso hacia adelante

Además, la zaga se convierte en línea de cinco cuando el rival carga por fuera. Mella y Luismi Cruz, en el carril derecho, hacen un esfuerzo enorme para sostener esa estructura. Aún lejos de su mejor nivel físico, ambos alternaron minutos en un rol que desgasta, pero que ofrece equilibrio cuando se ejecuta con precisión.

Y luego está Charlie Patiño. En plena metamorfosis, pasó de jugador inseguro a líder del centro del campo. Roba, juega, llega y marca. Ante el Oviedo fue decisivo en ambos goles, y su rendimiento como 6 o 8 ya no genera dudas. El inglés parece otro, justo cuando más falta hacía que alguien diera un paso al frente. @mundiario

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