Las claves del desastre del Atlético en el inicio del Mundial de Clubes

Goleada, errores y un Griezmann irrelevante: el equipo de Diego Pablo Simeone toca fondo ante el planteamiento de Luis Enrique.
Diego Simeone y Luis Enrique. /    www.atleticodemadrid.com
Diego Simeone y Luis Enrique. / www.atleticodemadrid.com

Hay derrotas que duelen, y luego está lo que vivió el Atlético de Madrid ante el PSG en la primera jornada del Mundial de Clubes de la Fifa. Un 4-0 sin matices, sin excusas, sin paliativos. El equipo de Diego Simeone fue atropellado desde el primer minuto por un PSG brillante y un Atleti irreconocible —como en buena parte de 2025—, superado táctica, física y mentalmente.

El planteamiento de Luis Enrique barrió a su rival con una lección exprés de presión alta y posesión total ante el Cholo, cuya receta emocional —esa que a veces vale más que una pizarra— esta vez no caló.

Y no lo hizo, no solo por motivos deportivos —que los hubo, y de mucho peso—, sino también porque el técnico argentino tiene gravísimos problemas que atajar y que se reflejaron en el marcador final y en la forma cómo fueron doblegados por el vigente campeón de la Champions League. 

Se encontraron dos polos opuestos

El Atlético de Madrid se las prometía felices cuando concluyó la primera parte de LaLiga. Campeón de invierno y con muy buenas sensaciones en líneas generales. Todo hacía pensar que estábamos ante un plantel capaz de romper la sequía de títulos que aqueja al club desde 2021.

Sin embargo, la dinámica positiva cambió a partir de enero, hasta el punto de que se quedaron sin nada que celebrar. Todo lo contrario ocurrió con el PSG: los pupilos de Luis Enrique fueron de menos a más, con un planteamiento equilibrado que les permitió ser contundentes en todas las facetas del juego y convertirse en miembros del exclusivo club de los Tripletes en Europa.

Por eso, la derrota por 4-0 no se entiende como un resultado sorpresivo, sino más bien como la consecuencia de lo que se ha hecho mal —y lo que no. Nadie puede negar el valor del legado de Diego Simeone, pero últimamente muchas de sus decisiones han perjudicado notoriamente al equipo.

¿Por qué Griezmann es titular?

La elección de Antoine Griezmann como titular es un claro ejemplo de ello. La presencia en el once del veterano delantero francés es un sinsentido en toda regla. Podría entenderse si Alexander Sørloth tuviera algún problema físico o psicológico que le impidiera estar sobre el césped, pero quedó claro que no fue así.

Griezmann ya no está para estos trotes: lleva 17 partidos sin marcar y sigue siendo intocable, por jerarquía más que por mérito, lastrando con su pobre rendimiento cualquier forma positiva de rebelarse ante el yugo parisino. Para colmo de males, Sørloth —su relevo tardío— tuvo la oportunidad de oro… y la mandó a la grada. Un símbolo perfecto del día: ni plan A ni B.

Oblak fue víctima de los errores de su propia defensa

En defensa, el caos: amarillas prematuras, líneas abiertas y un centro del campo incapaz de contener. El PSG lo olió y lo devoró. Todos y cada uno de los goles llegaron por desatenciones de los futbolistas que tenían como principal objetivo darle una jornada plácida a Jan Oblak. El centro del campo hizo aguas y en consecuencia los centrales y laterales quedaron expuestos ante el ritmo que impusieron Vitinha y Fabián Ruíz.

De no ser por Oblak, estaríamos hablando de una goleada de escándalo, una que sonrojaría a la afición colchonera y agravaría aún más la crisis de confianza que agobia al equipo. Mientras todo esto ocurría, el Atleti se hundía como el Titanic y Simeone pedía la hora con la mirada perdida. Esa imagen —más que el resultado— será la que marque este Mundial si el estratega argentino no reacciona a tiempo.

Ahora quedan los duelos ante Seattle Sounders y Botafogo. El Atlético sigue teniendo opciones, sí, pero después de semejante correctivo, no se trata solo de clasificar, sino de recuperar el alma de un equipo que, por momentos, pareció haberla dejado en el vestuario… o peor aún, en España. @mundiario

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