El Celta encadena triunfos y dispara la ilusión europea en Vigo
El Celta de Vigo atraviesa su momento más estimulante del curso. La remontada en Montilivi ante el Girona FC no fue solo un golpe de fortuna con un tanto en propia puerta, sino la confirmación de un equipo que ha recuperado convicción y energía. Tres victorias consecutivas y el pase a octavos de la UEFA Europa League alimentan una narrativa que hace semanas parecía utópica.
El conjunto dirigido por Claudio Giráldez ofrece una identidad clara: valentía con balón, dinamismo en transición y voluntad de dominar. En una Liga marcada por la cautela táctica, el Celta apuesta por el riesgo controlado y el protagonismo. El duelo en Montilivi mostró variedad ofensiva, soluciones a balón parado y talento individual capaz de desequilibrar.
Sin embargo, el techo real no se medirá en un partido vibrante, sino en la capacidad de sostener este rendimiento. La defensa aún muestra fragilidad en momentos de presión y la fortuna no siempre compensará errores puntuales. Convertir la euforia en regularidad será el verdadero examen de madurez en las próximas jornadas.
El quinto puesto se dibuja como una meta tangible y, más allá del simbolismo clasificatorio, podría abrir la puerta a la Champions League. Para el Celta, ese escenario supondría un salto estructural y emocional. Pero la doble exigencia de Liga y competición continental pondrá a prueba la profundidad de la plantilla y la gestión de esfuerzos.
Soñar no es imprudente cuando el rendimiento respalda la ambición. Este Celta ha dejado de mirar hacia abajo para empezar a proyectarse hacia arriba. Quizá el techo aún sea incierto, pero lo que resulta evidente es que el equipo ya no compite para sobrevivir: compite para trascender. @mundiario


