Bosnia-Herzegovina tira de talento y juventud en su puesta de largo mundialista

Aficionados bosnios.
Aficionados bosnios.

El país balcánico, asolado por la guerra en los 90, tiene en su selección nacional de fútbol un espejo para resurgir de sus cenizas con la mirada puesta en Brasil.

Bosnia-Herzegovina tira de talento y juventud en su puesta de largo mundialista

Dijo Roger Milla, ex-futbolista camerunés, que "gracias al fútbol, un país pequeño puede ser grande". Como anillo al dedo le viene esta cita futbolística a Bosnia-Herzegovina, cuya selección nacional de fútbol participará este año por primera vez en su corta historia en una copa del mundo, la de Brasil 2014, después de que sus jugadores dejaran de competir bajo la ya desintegrada bandera yugoslava en 1992. El debut, el 15 de junio frente a Argentina y en Macaraná.

Pese a que el país cuenta con una población que apenas supera los cuatro millones de habitantes y a ser uno de los territorios más pobres de la antigua Yugoslavia tras la devastadora guerra de Bosnia (1992-1995), la federación nacional de fútbol -aceptada como miembro FIFA en 1996- ha logrado configurar una joven y talentosa plantilla que ha conseguido dar el do de pecho para colarse entre los mejores del fútbol mundial. El éxito, no obstante, no es flor de un día, ya que los balcánicos se quedaron a las puertas de participar en un Mundial y en una Eurocopa en dos ocasiones anteriores, en las que Portugal ejerció de verdugo en la repesca por partida doble.

No sin sufrimiento, Bosnia-Herzegovina esta vez sí consiguió el objetivo, al quedar primera de su grupo de clasificación gracias a la diferencia de goles con Grecia, con la que empató a puntos en un grupo donde también figuraban selecciones como Lituania o Eslovaquia.

Bajo la batuta del técnico y ex-jugador Safet Susic, el combinado bosnio aglutina un enorme poder ofensivo en las botas de Edin Dzeko, jugador del Manchester  City, máximo goleador de la historia de la selección y pieza clave en la fase de clasificación. Junto a Vedad Ibisevic, del Stuttgart alemán, los bosnios cuentan con una dupla atacante que ha demostrado gran efectividad.

Quizás la verdadera piedra angular del equipo sea  Miralem Pjanic, centrocampista de la Roma por el que pasa todo el juego ofensivo. A sus 23 años, el joven jugador destaca por su creatividad ofensiva y un excelente golpeo de balón, lo que le convierte una de las piezas fundamentales a la hora de jugar las bazas a balón parado. De hecho, muchos ya lo comparan con Juninho Pernambucano.

En defensa es Emir Spahic el que cuenta con los galones. Se trata de un central con experiencia que maneja las dos piernas con solvencia. Los aficionados españoles recordarán su paso por el Sevilla F.C. entre los años 2011 y 2013. Actualmente milita en el Bayer Leverkusen.

Otro de los jugadores más conocidos de la selección de Bosnia-Herzegovina es el portero Asmir Begovic. El joven meta del Stoke City, con mucha proyección, es un valor seguro en la meta. Además, fue protagonista el pasado mes de noviembre de un gol poco menos que imposible, el que le endosó al Southampton desde su propia portería a los 12 segundos de partido.

El hándicap de la selección bosnia es la escasa profundidad de banquillo, algo que puede pasar factura en una competición de estas características, en la que los de Safet Susic han quedado encuadrados en el grupo 'F' junto a Argentina, Irán y Nigeria.

Los balcánicos tienen ya una cita con la historia. Será el 15 de junio a las 19.00 horas en Río de Janeiro, en un marco incomparable como es Maracaná y ante una de las serias candidatas al título mundial; Argentina. Sin duda, una puesta de largo de ensueño para un país que, cual Ave Fénix, intenta resurgir de sus cenizas. Para ello, el fútbol es un buen espejo...

Bosnia-Herzegovina tira de talento y juventud en su puesta de largo mundialista
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