En el Barça-PSG el orden de los sumandos determinó un resultado distinto

La fotografía que capta a Messi festejando con el Camp Nou. / Santi Garcés & FC Barcelona
La fotografía que capta a Messi festejando con el Camp Nou. / Santi Garcés & FC Barcelona

En la suma de aciertos y yerros, el Barça pasó por la mínima dejando los pelos en el alambre. La historia lo cuenta diferente por el orden en que se dieron los partidos.

En el Barça-PSG el orden de los sumandos determinó un resultado distinto

Caballo que alcanza gana, dice un conocido refrán que se escucha de seguido en San José, cuando un equipo “viniendo de atrás” remonta un resultado, esto fue lo que observó el mundo del fútbol días atrás en el majestuoso estadio del distrito de Les Corts, Barcelona.  Que hubiera pasado si el orden de los factores hubiese sido otro, si los marcadores se hubieran dado al revés, Barcelona gana primero en casa 6-1 y luego va a la ciudad luz para perder 4-0, tendríamos que el orden de los sumandos habría desembocado en un resultado totalmente distinto.  

Resultado de esta reescritura de la historia, hubiésemos tenido un marcador (6-1) a todas luces "normal" en el Camp Nou y una vergüenza (0-4) en la vuelta que ha no dudarlo, habría tildado de mediocre la clasificación del Barça, sin favoritismo alguno para alcanzar la final de la Champions, sin expectativas al alza en el valor de las acciones del equipo "culé" en las diferentes casas de apuestas y con los jugadores del PSG vestidos con ropaje de guerreros por el “casi-casi”.

No sería cuestión de considerar que en la vuelta, el equipo pequeño (PSG) casi lo logra, “se habría quedado a solo un gol de la remontada histórica” porque en este nivel de competición no aplica hacer ese tipo de diferenciaciones, uno y otro son grandes equipos.   

Lo cierto es que el balance final favoreció a los catalanes por poco, tan solo un gol, aunque la gesta se registre, sin parangón en la historia como remontada épica, digna de todos los elogios.  Y esto es así, sin entrar a considerar "la habilidad casi teatral" de simular faltas dentro de los 16,50 porque tal y como lo recordaba días atrás un conocido pianista y comentarista deportivo, Jacques Sagot, en el deporte y en particular en el fútbol, están imbuidos la "mentira y el engaño" que se premian desde las gradas por la habilidad de hacer una finta, un caño, o incluso por tomar ventaja de una mano prohibida o una posición por lo menos dudosa; se premia a los héroes por el resultado final cuando favorece al “equipos de mis amores” como diría cualquier aficionado. 

En el recuento de los hechos, en la suma de los aciertos y los yerros, el Barcelona pasó por la mínima, "dejando los pelos en el alambre".  La historia lo cuenta diferente, debido al orden del consecutivo en que se dieron los partidos.

En el Barça-PSG el orden de los sumandos determinó un resultado distinto
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