Remontada soñada o pesadilla final en la Europa League: el destino del Celta en Balaídos
El Celta de Vigo sufrió un duro golpe en Alemania tras caer por 3-0 ante el Friburgo en la ida de los cuartos de final de la Europa League. Más allá del resultado, lo preocupante fue la imagen de un equipo superado en intensidad, ritmo y claridad de ideas, incapaz de competir en un escenario de máxima exigencia.
El partido quedó prácticamente encarrilado en la primera media hora. El conjunto alemán golpeó pronto con un tanto de Grifo y amplió la ventaja con una acción bien elaborada culminada por Beste. El Celta, desdibujado, nunca logró asentarse sobre el terreno de juego ni encontrar soluciones ofensivas ante un rival muy superior.
La falta de carácter fue uno de los aspectos más evidentes. El equipo gallego apenas generó peligro y mostró una preocupante fragilidad sin balón, reflejada incluso en la escasa agresividad defensiva. El Friburgo dominó el encuentro con autoridad y sin apenas oposición.
En la segunda mitad, los cambios introducidos por Giráldez no lograron cambiar el rumbo del partido. Aunque el equipo ganó algo de orden, siguió lejos del área rival. El tercer gol, obra de Ginter tras un saque de esquina, terminó por sentenciar una noche muy complicada para los celestes.
Ahora, todo pasa por Balaídos. El Celta necesita una remontada histórica para seguir con vida en la competición. La eliminatoria parece casi decidida, pero en Europa siempre queda un espacio para lo inesperado. Aunque esta vez, el margen es mínimo. @mundiario


