Asencio deja en evidencia un fichaje de 60 millones de Florentino Pérez
Para uno hay aplausos; para el otro, dudas. Así se dibuja hoy el retrato de Raúl Asencio y Dean Huijsen, dos centrales que comparten posición y escenario, pero no momento vital. Ambos llegaron al foco por su rendimiento, aunque con trayectorias cruzadas. Donde antes había nervios en uno y certezas en el otro, ahora el viento sopla en dirección contraria.
Asencio vive uno de los tramos más sólidos desde su irrupción. No es un central de goles, pero ya suma dos consecutivos en el Bernabéu, el último ante el Levante, con un cabezazo imperial tras un córner medido de Güler. “Le estoy cogiendo el gusto”, bromeó después del partido. Más allá del tanto, dejó una actuación completa: firme en los duelos, contundente al cruce y solvente con balón, rozando la perfección en el pase.
Pero lo que ha terminado de conquistar a la grada es su carácter. Asencio transmite hambre, orgullo y una sensación de compromiso que el madridismo necesitaba ver. También lo dejó claro ante los micrófonos: “Lo de Albacete no debería haber pasado. Nos sentíamos culpables y queríamos revertirlo. Queríamos dar una buena imagen y este es el camino”. Palabras que conectan con una afición cansada de excusas.
De más a menos
Cuando Florentino Pérez decidió invertir a golpe de talonario en uno de los defensores más prometedores del panorama futbolístico, pocos se llevaron las manos a la cabeza. Pagar algo más de 60 millones por el zaguero del Bournemouth parecía un auténtico chollo, sobre todo si se comparaba con las cifras desorbitadas que se desembolsan por jugadores de nivel medio.
Las primeras actuaciones reforzaron esa sensación: brilló en el Mundial de Clubes y en el arranque de la temporada, recordando por momentos a un joven Beckenbauer. Salía desde atrás con el balón controlado, ofrecía una salida limpia para que el equipo construyera con claridad y, además, imponía su solidez en el juego aéreo y su notable capacidad de anticipación.
Sin embargo, aquellas buenas impresiones comenzaron a desvanecerse. El punto de inflexión llegó en el Metropolitano, con el doloroso 5-2, donde todo se derrumbó para Huijsen. Desde entonces, el panorama cambió: Asencio se consolidó como titular indiscutible y Dean pasó a ser uno de los grandes señalados por la afición merengue.
Queda mucho camino por recorrer, pero lo cierto es que ahora mismo aquella montaña de millones desembolsada por Florentino empieza a percibirse como una inversión fallida, un supuesto chollo que el madridismo ya ve como un auténtico timo. @mundiario


