La crisis del Liverpool continúa: Arne Slot le gana la batalla a Salah
La exclusión de Mohamed Salah de la expedición a Milán no puede interpretarse como un simple ajuste táctico. Es, en realidad, una declaración de intenciones del Liverpool. No sorprende por inesperada —era evidente que tarde o temprano ocurriría—, sino por lo que simboliza: el inicio de un proceso que suele repetirse en la Premier League, donde figuras históricas terminan apartadas del césped y, al final de la temporada, buscan acomodo en otro club… o en el sofá de su casa.
Este pulso recuerda inevitablemente al vivido por Cristiano Ronaldo en el Manchester United bajo Erik ten Hag. Ahora, el egipcio enfrenta un escenario similar con Arne Slot. ¿Quién pierde en estas batallas? Siempre el veterano, incapaz de rendir como antes. Porque sería impensable que CR7 hubiera salido por la puerta trasera de Old Trafford en su mejor momento, y lo mismo ocurre con Salah: la caída llega cuando el brillo ya no es el mismo.
Los números hablan: apenas cinco goles en 19 partidos oficiales. Más allá de las estadísticas, la sensación es clara: Salah está lejos del futbolista que deslumbró al mundo. Mantenerlo en el once de gala resulta insostenible en la Premier, la Champions o cualquier competición seria. Y a ello se suma un factor decisivo: su soberbia y unas declaraciones fuera de lugar contra Slot que han pesado más que su estado físico.
El club, consciente de la tensión, ha optado por respaldar al técnico. La decisión de Richard Hughes y la propiedad busca blindar a Slot en un momento delicado, enviando un mensaje inequívoco al vestuario: nadie está por encima de la institución. Salah, leyenda viva de Anfield, ha comprobado que las críticas públicas tienen consecuencias inmediatas. El poder del entrenador se reafirma, aunque el costo deportivo sea evidente.
Desde lo futbolístico, la ausencia del egipcio abre un vacío difícil de llenar. Con Gakpo y Chiesa también fuera, el ataque queda reducido a opciones secundarias como Wirtz, Isak y Ekitiké. El Inter recibirá a un Liverpool debilitado, y Slot deberá sostener su autoridad mientras busca soluciones ofensivas. El dilema entre disciplina y rendimiento se hace patente.
Salah, consciente de la tensión, ha relativizado su situación al hablar del duelo contra Brighton y su inminente viaje a la Copa de África. Sus palabras transmiten incertidumbre y cierta resignación. Sabe que su futuro inmediato depende de decisiones ajenas y que su despedida temporal de Anfield llega en medio de un clima enrarecido.
El culebrón Salah refleja un problema mayor: la dificultad de gestionar a las figuras icónicas cuando chocan con la dirección técnica. El Liverpool insiste en que cuenta con él hasta 2027, pero la crispación es evidente. Si el club no logra encauzar la relación, el riesgo es que la leyenda se desgaste en polémicas y que su salida, cuando llegue, no tenga el reconocimiento que merece. @mundiario


