¿Aprendieron los directivos de la Liga MX la lección que dejó Fernando Gago?
El episodio Fernando Gago en Necaxa nació con brillo y terminó en silencio, como tantas aventuras en el fútbol mexicano. Como ya ocurrió en su anterior etapa en el torneo con las Chivas de Guadalajara, el técnico argentino llegó con credenciales, ideas modernas y la ilusión de construir un equipo competitivo, pero se topó con un ecosistema que devora proyectos antes de que respiren. Sin plantel robusto, sin estructura y sin margen para equivocarse, su proyecto se desplomó antes de encontrar identidad. Necaxa perdió un entrenador; la Liga MX reveló un síntoma.
La impaciencia es una constante en México, una enfermedad que se mide en semanas y no en temporadas. Ningún plan sobrevive a la urgencia del marcador, y ningún entrenador alcanza estabilidad sin resultados inmediatos. El problema no es Gago, como antes no lo fue ningún otro. El problema es un modelo que exige milagros con recursos mínimos, que promete respaldo, pero ofrece incertidumbre. Así, cada proceso se convierte en un castillo de arena frente a la marea.
Si algo debería aprender la dirigencia es que el fútbol moderno se construye con coherencia, no con impulsos. Un entrenador necesita tiempo, un plantel adecuado y una directiva que crea en su idea más allá del primer tropiezo. Los afiches y los anuncios no ganan partidos; la convicción sí. Los fichajes deben responder a un plan, no a caprichos. El respeto a la afición debería ser innegociable, pero se diluye entre cambios apresurados y discursos vacíos.
¿La segunda es la vencida?
Pocos en México entendieron el retorno de Gago. Tras la espantada que protagonizó con Chivas para marcharse a Boca Juniors y posteriormente su salida de la Bombonera por los malos resultados, no parecía que el exfutbolista fuese el personaje idóneo para liderar al Necaxa.
Diecisiete partidos después y con un registro negativo de 8 derrotas en un torneo corto, la salida del argentino luce como la crónica de un despido anunciado. La pregunta es si los dirigentes están dispuestos a romper la costumbre con personajes como Gago o si seguirán el guion que los lleva a sonoros fracasos.
Queda claro que el proyecto con este entrenador no prosperó. Gago se fue, pero queda la duda de si esta será la última vez que lo vean en un banquillo del fútbol mexicano o si, por el contrario, algún otro club se anime a vivir una pesadilla deportiva similar a la de sus dos últimas etapas. @mundiario


