Un Tiempo Vivido (20)

Todos marchamos vestidos con cascos, uniforme verde olivo, botas, mochila y fusil, nosotros siempre nos burlábamos de esos cascos que parecían bacinillas en nuestras cabezas, en todo los meses que estuve en la reserva, el casco tenías que llevarlo puesto a donde fueras... / Relato.

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Avión despegando. / RR SS.

En la reserva nos pusieron a marchar para un aniversario más de Sandino y la marcha fue el pan de cada día de principio a fin, yo era uno de los que marchaban mejor, pero trataba de no destacar mucho, porque también eso era un mayor compromiso con la reserva y la revolución y siempre traté de tomar las cosas con calma porque ya venía yo siendo más crítico, otro que marchaba bien era un bajista de Llama Viva y muchos reservistas decían que parecía soldadito de plomo cuando marchaba. En la reserva, estaban unos amigos de la Colonia, Chabelón, el perro Roger, Luis Morales que tenía poco de haber venido becado de Alemania, Lenin, Cacho Téllez, el gordo Oscar, entre los más conocidos y con quienes podía bromear para sobrellevar aquella carga que resultó para mí la vida militar de aquellos desventurados días de la revolución que se me entumecía cada día, o se me desmoronaba todos los días en mi conciencia, porque la revolución era mía también, yo había estado en la lucha contra Somoza, yo también  había arriesgado mi vida muchas veces por lograr ese sueño y participaba  en todas las cosas que la revolución ahora demandaba, pero la vida militar y la escases de lo más elemental era para mí una cruz que cada día toleraba menos.

Varias veces cuando estábamos en la covacha y nos íbamos a bañar nos gastábamos bromas pesadas que nos servían de terapia para sobrellevar aquella vida de encierro en aquella unidad militar y fueron en esos momentos de distracción cuando todos se dieron cuenta de Lenin, Lenin era un joven simpático, blanco, bien parecido y un poco gordo que desde que había estado conmigo estudiando en el Alfonso Cortez en donde estuvo Gustavo o medio loco, Roberto Parrales, Carballo, Chilolo, el chupita, Edwin Lacayo, Luisito el mismo hijo del motorizado emboscado por la guardia el día de la toma de la Colonia y Zepeda, lo que pasa es que Lenin no disimulaba su inclinación. él era uno de los abusados por los conejitos voladores de los matorrales del desaparecido negro Julian. 

La cosa es que cuando el perro Roger se da cuenta que Lenin cuando se bañaba se entalcaba todo y con la toalla en su glúteos se empezaba a chupar el pulgar como un niño , entonces vino él y le empezó a sobar la cabeza y a pegarle en los glúteos con la palma de la mano tipo cachetada gritándole ¨habla, confiesa chela de cuarterilla, di la verdad¨ mientras todos nosotros nos reíamos de sus ocurrencias, y Lenin permanecía impávido chupándose el pulgar sin decir nada, toda la compañía de artilleros nos divertíamos mucho por la noche gastándole bromas a estos dos, hasta el día que a ambos les tocó hacer posta juntos y los encontramos no precisamente bañándose, esa fue una noticia que corrió como pólvora por toda la covacha que no tuvo al final ninguna incidencia negativa, hasta que llegamos al  propio día que nos tocó al fin salir marchando, Roger tuvo la suerte de marchar montado en un jeep ya que al fin y al cabo él era chofer y necesitaban choferes para los vehículos militares.

Todos marchamos vestidos con cascos, uniforme verde olivo, botas, mochila y fusil, nosotros siempre nos burlábamos de esos cascos que parecían bacinillas en nuestras cabezas, en todo los meses que estuve en la reserva, el casco tenías que llevarlo puesto a donde fueras, en una ocasión nos tocó clase de artillería, y el gordo Oscar cuando el instructor le dijo que si el lente estaba apuntando en la cima del cerro, él le respondió que no, y el instructor acalorado le gritó, ¨tire ese casco soldado no ve que el aparato está imantado¨, y vino Oscar  muy contento diciendo a grito partido, ¨desde que vine a esta mierda había deseado me dieran esa orden¨,  y lanzó el casco tan lejos que de inmediato toda la compañía estalló en risa, ante semejante obediencia de soldado, mientras Oscar también se reía a carcajadas limpia y el instructor al ver tanta risa y carcajadas no tuvo más remedio que ponerse a reír también. Con ese horrible casco marchamos todo ese día en la plaza en donde se encontraban los dirigentes de la revolución a los que yo todavía tenía en muy alta estima a pesar del ridículo que hacíamos cuando gritaban la consigna ¨dirección nacional ordene, dirección nacional ordene¨ o como cuando gritaban ¨ el que no brinque es contra, el que no brinque es contra… ¨

La presentación de la artillería y tanques de guerra de ese día me  recordó las madrugadas cuando todos en casa nos despertábamos asustados cuando pasaban por la avenida haciendo temblar todas las casas de la colonia, y cuando esto sucedía me hacía recordar los años de mi infancia en la solariega casa colonial de mi abuela en cuando pasaba el tren, pero yo en vez de salir a saludarlos a decirles adiós con las manos a los tanques como hacía con el tren cuando era un niño, más tristeza me daba al mirar en lo que nos habíamos convertido. Desde muy temprano se instalaban en unos hoyos que habían hecho en la  avenida para esperar con los cañones al aire la tan anunciada invasión. Luego de este desfile se incrementó la vigilancia revolucionaria en mi barrio y mandaron a los colonos a hacer hoyos en forma de ¨L¨ en los callejones para refugiarse ahí en el momento que los invasores dejaran caer los proyectiles sobre Managua, eran los tiempos del afamado avión pájaro negro que pasaba rompiendo la barrera del sonido y tomando fotos.

En todo aquel tiempo que permanecí en la reserva Marta y yo no dejamos de pensar el uno en el otro, nos escribíamos o nos mirábamos en los días de visita en la base, y el día que Marta me dijo que estaba en cinta fue el día más feliz para nosotros, porque siempre quisimos tener un hijo y hasta el nombre lo teníamos listo, pero el problema surgió cuando pensamos en el futuro de José Abraham, en todo lo que no podríamos darle, porque en el país sin mentirte no había nada, ni siguiera pañales y la gente que se había ido del país mandaba dólares y así podían ir a la tienda diplomática o donde aceptaran dólares y comprar todo lo que quisieran y necesitaran las embarazadas, un tío de Marta economista y esposo de su tía Esmeralda a quien respetaba mucho y que vivía en Apante me aconsejaba siempre irme al exterior, Marta y yo analizábamos el hecho de la necesidad , y nos dolía mucho la separación, pero un día tomé la firme  decisión de irme, le escribí a mi hermana Yolanda y ella me dijo que me ayudaría. 

En secreto me fui a la embajada de México en donde desde  un primer  momento me dieron la visa mexicana, compré los boletos y todo y cuando estuve listo en el más completo secreto de mi vida, me despedí como ladrón en la noche de mi madre y hermanos. Iba vestido con un pantalón negro de vestir estilo cholo, que yo había dado hacer donde un vecino que había sido sastrero de los afamados Trajes Gómez ,don Luis, esposo de doña Anita, él me lo confeccionó por influencia de mi primo Cesar Miranda, quien para el tiempo de la revolución integraba esos grupos de cholos o pandillas que no eran más que jóvenes que se reunían en discotecas como El Infinito o Lobo Jack en el Centro Comercial Camino de Oriente conocido por aquel entonces como la ciudad plástica o en la discoteca People que quedaba en el parque de las Palmas a bailar el break dance y toda la música de esa época , y que además se negaban ir al servicio  militar a como lo hizo Selim Marín conocido en las pandillas como Chico Pol y también Chicho vecino del gordo Kike el mismo que estuvo conmigo en la emboscada de 17 de julio. La cosa es que cuando yo terminó mi servicio militar en la Radio como escritor de libretos del programa los cachorro de Sandino, logró colocar a mi primo Cesar Miranda en esa unidad para que cumpliera su servicio militar y abandonará esa vida de bailarín callejero, mi tía Maruca que en paz descansa  me lo agradeció siempre, y lo mejor fue que Cesar se enamoró de su trabajo porque tuvo la inteligencia de aprender  a manejar los controles de la radio y desde esa cabina él podía escuchar toda la música que a él le gustaba.

Entonces cuando yo me voy, me llego a despedir de César en la propia cabina, en el momento que el programa de los cachorros de Sandino está siendo transmitido, ambos nos deseamos suerte y cuando regresé del exterior, él todavía seguía trabajando ahí hasta el fallecimiento de mi tía Maruca, con decirte que hasta a Francia viajó y estuvo en la torre Eiffel y también conoció Alemania entre otros países del viejo mundo. Entonces yo me voy con un pantalón negro, ¨cholito¨, como decía Cesar quien todavía se encontraba enamorado de Aminta una joven de Linda Vista Norte con quien congenió en los tiempos que trabajamos en el Proyecto lechero Chiltepe y que conoció un día cuando nos íbamos a pasear al supermercado, Aminta y él se amaban y terminaron teniendo una hija, pero por los prejuicios de sus padre él no se pudo quedar con ella.

En el aeropuerto me esperaba Marta con su enorme barriga, en casa me despedí calladito, mientras el taxi de un amigo de confianza me esperaba en la esquina en donde había estado la cancha de basquetbol y salgo yo con una camisa blanca manga larga, la misma con la que me habían echado preso en el mercado el día que me vine de la base militar de Juigalpa y una maletita azul que decía Tropigas, vos sabes, haciéndole yo propaganda a la compañía de gas butano TROPIGAS en donde trabajó Barry Manilov el hermano de Ramón López quien me había obsequiado dicha maleta y que falleció trágicamente a mi regreso de USA en la moto de su hermano cuando en los propios semáforos de Linda Vista chocaron contra un taxi que se les atravesó, quedando Danilo atrapado debajo del taxi. 

Ramón nunca logró superar este lamentable accidente, y lo peor fue que a los pocos meses Ramón manejando un camión del ejército volvió a sufrir otro terrible accidente en donde perdió a su hija y gracias a doña Mercedes su mamá, quien vendía lotería, logró sacarle la visa Norteamérica para poder mandarlo a vivir a San Francisco, Ramón fue el amigo del basquetbol y voleibol era la pantera del voleibol por sus remates y otros en broma le decíamos nariz de puñal por su afilada nariz, de tez blanca , el mismo al que los gemelos Edwin y Ricardo le decían ¨aplatanao¨, Ramón tenía otro hermano conocido por nosotros como rojita por la gaseosa llamada Rojita y todos nosotros cada vez que lo mirábamos  le decíamos, ¿y en donde está rojita? y el respondía  igualito como decían los muñequitos de la televisión aquíiii….

Su nombre es Reynaldo, boy scout por un tiempo y profesor de Historia y su hermana Marta quien se casó con el ingeniero Jorge Corea , primo de Gloria Torres la madre de mi segundo hijo Enrique, Ramón había estudiado en el Goyena y junto con Nelson Sarria  hermano de Hermes el Tribilin, y Marlene Sarria quien se terminó casando con Chepe Baca, fuimos un trio de jugadores y agitadores estudiantiles casi inseparables por un tiempo, además cuando tomábamos  cerveza y jugábamos venia Mauricio Dubón, Manuel Cáceres el viejo cervecero , los hermanos Cabezas, los Bacas entre otros  y se armaba toda una fiesta en la esquina de la cancha, con la radio del Chapalito oyendo la radio Cosmos que tenía una peculiar expresión que decía más o menos algo así . ¨…No mires a la luna la incesante luna –dijo Shakespeare- es celosa, coqueta y también… me tiene loco… es radio Cosmos... ¨ Y por la noche escuchábamos un concierto de rock de Led Zeppelín en donde existía también una viñeta de presentación  que más o menos decía lo siguiente: ¨…En el principio fue el animal, con el trabajo el hombre ,con el hombre la música, la comunicación, el ritmo, Led Zeppelín, el Zeppelín de acero en su radio juvenil….¨ Y comenzábamos todos a disfrutar de las rolas que ese grupo de rock posee y del cual Luis Guido era un fanático.

Recuerdo que con chepe Baca y Ramón nos fuimos una tarde al cine Darío a ver la película ¨la canción es la misma o the song remains the song de Led Zeppelin¨ y de ahí salí muy impresionado por esta película- concierto filmada  en el  Square Garden de New York por su alto contenido espiritual, Luis Guido un día quebró el long play de la película cuando escapó del servicio militar por influjo de unos fanáticos religiosos, Luis  vivía en la cuadra del gordo Lenin hermano de Jenkel, era de la Morazán pero no era de nuestro grupo, unos lo señalaban como uno de loa amiguitos del negro Julian y como vivía en frente donde mi tío Escorcia yo habia logrado hacer amistad con él cuando llegaba con mi mamá donde el tío Arnoldo Escorcia  Luis Angel era un conocedor de la música rock y por eso mis otros amigos lo aceptaban, aunque Nelson siempre le estaba gastando bromas diciéndole, el inglesito por su caminado o la piraña por andar siempre pidiendo las chivas de cigarros o el Guasón por su parecido con la sonrisa del Guasón de la serie Batman.

Entonces cuando yo me voy fuera del país, ya muchos de mis amigos se habían marchado al exterior como la familia Cabezas y con ellos su hermana Johanna con quien anduve por insistencia de la Tula quien era la domestica de la casa y que nos llevaba a medianoche a discotecas y bares y por insistencia de su hermano Toño el hijo de doña Diamantina amiga de mi mamá, toño me solía decir,¨ hijo, hijo aquí, hijo allá, me entendes lo que te digo hijo ¨, a él le gustaba el hecho de que yo fuera el novio de su hermana por no sé qué razón, nunca le pregunté, la cosa es que  Toño quien me tenía mucho aprecio, y yo a él, viene un sábado en la mañana y me dice un día que fuera hijo con su hermana a la discoteca Spéctrus, y otro día que hijo acompañara a Johanna a ir al Lobo Jack, o que fuera con su hermana hijo al Bolerama o al People de las palmas, y yo ni corto ni perezoso como dicen le hacía caso, y andaba yo de aquí para allá con su adorable hermana vos sabes, lo raro fue que yo vivía más enamorado del  timbre de voz de  Johanna que de otra cosa, es que tenía un voz muy parecida a la de la cantante Bonnie Taylor , tenía una voz melodiosamente ronca.  La cosa es que un día Toño nos deja solo en la casa y nos besamos y todo, pero como él se encontraba estudiando para ser  doctor dejó a la Tula a cargo de nosotros por un tiempo. Lo que te quiero decir también es que en la casa de Johanna conocí a la misteriosa Raquelita de la que tanto se hablaba en el barrio, Toño me dijo un sábado que me la iba a presentar al fin y le digo ese día que solo me interesaba su hermana, pero él me dice que no hay problema que me iba a gustar de todas formas, la cosa es que me lleva al fondo de la casa, al patio, en donde se encontraba un árbol de pino bien bonito y me dice, te presento a la Raquelita, yo me quedo  mirando aquel tupidito y cónico árbol, y viene él y se va a la refrigeradora y saca un litro de leche y se la va echando en la pila del arbolito, ¨te gusta, está bonita verdad¨ me dice él , ¨es de pino¨, le pregunto  , ¨no baboso, es un árbol de canabis sativa¨, y me quedo yo atónito apreciando aquel hermoso árbol de navidad y me dice Toño ¨le vamos a quitar este cogollito pelirrojo para que lo probemos hijo¨. Por eso el día que se metieron a cortar este árbol por el patio de la venta de Maura Dolmus  quien era en ese entonces novia de mi hermano Marco es que anduvieron por toda la Morazán diciendo que habían matado a la Raquelita, ¨mataron a la Raquelita, mataron a la Raquelita…¨ y mucha gente creía que se trataba de una guerrillera, y a los días me dice Toño que ya desde la calle se le miraba la cabeza a la Raquelita y que el chaparro Orlando y el Cumbón  la cortaron y la andaban comercializando. Aquel arboricidio quedó impune en realidad, porque para muchos siempre se desconoció a los verdaderos culpables.

Por su parte Mauricio Dubón fue el que me enseñó a jugar ajedrez y el jaque mate al pastor y a pronunciar bien la letra ¨F¨, tenía un perro salchicha y para una navidad nos dimos una opípara cena como de seis pollos tapados que mamá había hecho el día de la gritería a la virgen. Mauricio se despidió de todos nosotros regalando su colección de Santana. Manuel Cáceres el viejo cervecero luego de recibir su liquidación en la fábrica de químicos se fue a vivir a Miami junto con su hermana y su sobrino Martin Berrios conocido como el vampiro por morderse la mano cuando estaba riéndose, también se fue mi hermano Marco Antonio, Maura Dolmus, Plutarco Baca se fue por el servicio militar , el Chaparral salió huyendo también de la guerra, Armando Cara de muerto fue otro que se fue por culpa de la guerra y los Murillos conocidos como las Perras viven en Miami, la familia de Agner Alemán, Elmer el tribilin se fue a vivir a Washington con su Hermano Julio , pero su hermano Nelson Sarrias quien asistió conmigo a la escuela pagada de doña Lucy se quedó hasta las últimas consecuencias cumpliendo  el servicio militar  y logró  terminar su carrera de Contador Público y Finanzas en el Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador o RUCFA y por último se casó y se volvió pastor evangélico en Jinotega, y un día inesperadamente falleció por exceso de grasa en el páncreas, pero lo que no te termino de decir es que yo salgo quedito como dicen los campesinos, calladito, sin meter ruido, en secreto, me despido de mi madre, aunque un día antes había ido a la casa de la mami quien vivía todavía con el tío José quien por cierto hace poco falleció de un repentino infarto en el preciso momento que caía un torrencial aguacero y a quien le dediqué un pequeño poema titulado Chepe León.

La cosa es que yo llegué a esa misma casa para despedirme de  mi abuela y viene ella y me hace arrodillarme para darme  su bendición todo lo cual me hizo sentir más seguro, además que esa fue la última vez que miré en vida a mi abuela. Luego me despido de mis dos hermanos y de mi recién nacido sobrino Carlos a quien solía cargarlo con una mano, mientras se reía, porque su hermano Junior no había nacido aún. Y entonces esa mañana salgo en dirección al aeropuerto con mi mamá en el taxi de un  amigo, quien a última hora decidió acompañarme  a pesar de mi reticencia, la cosa es que llegamos al aeropuerto Internacional las Mercedes en donde Marta se encuentra esperándome y cuando me mirá empieza a llorar y todo y vengo yo y me armo de valor, la aparto de mi lado con suavidad se la doy a mi madre y me terminó de meter al aeropuerto en donde me esperan los organismos de seguridad a los que llamábamos en broma por sus iniciales de je se que no dejaban ir a cualquiera fuera del país, pero llego yo, seguro , sin cola que me pisen como dicen, confiado, y me empiezan a decir, carnet del servicio militar patriótico, carnet del servicio militar de reserva, carnet de la juventud sandinista, carnet de militante del frente, carnet de sindicalista, carnet del trabajo, carnet de la universidad.

Y vengo yo y sacó mi vieja billetera de plástico y empiezo a disparar cada carnet como si estuviera jugando naipe y cuando termino de desmocharme como dicen, me preguntan ¨y porque se va compañero¨ , ¨Y quien dice que me voy compa, voy para un congreso de la juventud sandinista en México¨, y recojo mis cartas serio, y me dicen ¨pase¨, y paso y cuando voy caminando rumbo al avión en la mera pista del aeropuerto, en el preciso momento que me disponía a subir por las escaleras me detienen por la espalda de un manotazo, y asustado volteo a ver y veo a Benito Miranda el hijo de mi tía maruca,  quien me dice, ¨idiay primo no te vas a despedir de mí, salís huyendo como los cobardes, nos traicionas no me digas¨,  y vengo yo y le digo, ¨Benito te acordás cuando en León estaba la guerra y querías salir a la calle y vino el tío Sergio y te dijo que te dejaba salir si tenías un arma, así estás vos ahora, voy a un congreso de la juventud en México¨,  ¨solo vos sabes, estas huyendo no jodas¨, acaso tenes algún motivo para detenerme, ¨no, no tengo ninguno, porque si lo tuviera no te dejó salir y te echo preso¨, ¨te fijas no tenes ninguna arma, dale pues lo que vos digas Benito, nos vemos brother¨, ¨Imperialista¨, me terminó diciendo casi en susurro. 

Ese breve episodio me hizo recordar como un disparo en la oscuridad, mientras subía la escalera del avión un artículo de la revista Sputnik que unos días atrás había leído y que se titulaba ¨honor al hijo delator¨, en donde se relataba la forma en que un hijo había delatado a toda su familia por oponerse a la revolución y en Moscú le habían hecho hasta un monumento que decía precisamente eso, ¨honor al hijo delator¨. Ya dentro del avión me encuentro con Manuel el hermano del chele Jorge, de Víctor y de su atlética hermana Marta de Linda Vista otra novia de mi hermano Marco, Manuel  era el ingeniero de vuelo ese día, él tenía además una hermana caída en combate en tiempos de Somoza y me dice, ¨la hiciste Cejón¨, ¨todavía no chele¨, le digo, ¨hasta que salgamos la tengo ganada¨, y él mirándome seriamente me termina diciendo ¨tenes razón hermano, tenés razón¨. Yo me quedó serio en un asiento cerca de la ventana para poder ver a Marta y a mi madre quienes se encuentran en el balcón que existía antes en el aeropuerto en donde los familiares llegaban a ver partir y llegar  a sus seres queridos, y cuando el avión se empieza  a mover y se termina de elevar sentí de pronto que me había quitado una enorme cruz de hierro de encima, tuve casi la misma sensación de alivio que sentí cuando el padre Odórico me terminó de confesar y me dió su bendición, sentí el mismo alivio como cuando llegué al lugar en donde se encontraban los restos de mi amada Rosario ¿vos sabés lo que era eso para mi?. Y en ese momento se me presenta el hombre  que me va a llevar  junto con Luis Téllez hermano de mi cuñado Rolando  quienes ya se encontraban dentro del avión,  y sale el chele Manuel y le dice a la azafata traiga cuatro cervezas Tecate, y ahí no más empezamos a celebrar, con decirte que pasamos bebiendo en todo el vuelo de Managua hasta llegar a México D. F. @mundiario

 

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