La policía detiene a dos sospechosos del espectacular robo en el Louvre valorado en 80 millones
El misterio que envolvía el llamado robo del siglo en el Museo del Louvre empieza a desentrañarse. La policía francesa ha detenido a dos hombres con amplios antecedentes por robo y hurtos, sospechosos de haber participado directamente en el asalto que, el pasado 18 de octubre, culminó con la sustracción de ocho joyas de la Corona de Francia. Las piezas, que formaban parte del tesoro histórico exhibido en la Galería de Apolo, están valoradas en más de 80 millones de euros y siguen desaparecidas.
Los arrestados, procedentes del conflictivo departamento de Seine-Saint-Denis, fueron capturados cuando intentaban huir del país: uno rumbo a Argelia y el otro con billete hacia Mali. La operación se precipitó al conocerse sus planes de fuga. Ambos están ahora bajo custodia, mientras un centenar de agentes trabaja para dar con los otros miembros del comando y, sobre todo, con el cerebro de la operación. La policía no descarta que actuaran por encargo de una red internacional especializada en arte robado.
El golpe al Louvre no fue improvisado. Los cuatro ladrones irrumpieron en plena madrugada utilizando un camión con plataforma elevadora, disfrazados con chalecos amarillos y cascos de motorista para pasar inadvertidos. Rompieron una ventana lateral del museo y accedieron directamente a la Galería de Apolo, donde se encuentran las joyas más emblemáticas de los monarcas franceses. Con sierras radiales extrajeron las piezas de sus vitrinas en cuestión de minutos y escaparon dejando tras de sí un rastro de objetos y ADN que ahora se ha convertido en la principal fuente de pistas.
En su huida perdieron una de las piezas más simbólicas: la corona de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III. El resto del botín podría estar ya en proceso de desmontaje para su venta fragmentada, según teme la policía, lo que haría casi imposible su recuperación íntegra.
Las primeras investigaciones revelan un detalle inquietante: los ladrones robaron la plataforma elevadora a través de un engaño en una página web de compraventa, haciéndose pasar por compradores interesados. Días después, el mismo vehículo fue hallado abandonado junto a la fachada del museo, sin que los asaltantes consiguieran destruirlo.
El suceso ha provocado un terremoto político y mediático en Francia. La fiscal de París, Laure Beccuau, ha criticado duramente la filtración de información a la prensa, advirtiendo que puede entorpecer una investigación de enorme complejidad. Pero las críticas no se detienen ahí: un informe confidencial del Tribunal de Cuentas apunta directamente al Louvre por su falta de inversión en seguridad.
Según ese documento, la vigilancia por cámaras cubre apenas una cuarta parte de las salas del ala Richelieu —una de las más visitadas del museo— y los presupuestos destinados a seguridad se han reducido drásticamente en las dos últimas décadas. El informe califica la protección actual del museo como “insuficiente” y “desfasada”, señalando que el gasto en 2024 fue inferior al de comienzos de los años 2000, pese al incremento de visitantes y del valor asegurado de las obras.
La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, ha pedido públicamente instalar una comisaría dentro del recinto para evitar que se repitan episodios semejantes. Sin embargo, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha rechazado la propuesta argumentando que “el museo ya cuenta con protección policial inmediata” y que la comisaría más cercana “respondió en tres minutos” el día del robo.
Aun así, el daño está hecho. Francia asiste con estupor a un caso que combina audacia criminal, negligencia institucional y un simbolismo devastador: el robo del patrimonio real, en el corazón del país, bajo la mirada —literalmente— de un sistema de cámaras que no grabó lo suficiente. Resolver el caso ya no es solo una cuestión policial, sino de orgullo nacional.
El Louvre, guardián de la historia y del arte universal, se enfrenta ahora a su propio juicio: ¿cómo pudo el templo del patrimonio francés convertirse en escenario de uno de los mayores robos del siglo XXI? @mundiario


