La poética última película de George Clooney como director

Cielo de medianoche.
Cielo de medianoche.

Reconocido más por sus trabajos como actor, Clooney cuenta con 7 películas como director de alto valor. ‘Cielo de medianoche' es la bella metáfora del papel fundamental de las relaciones humanas.

La poética última película de George Clooney como director

Good Morning, Midnight es la novela de Lily Brooks-Dalton publicada en 2016 por Random House y que Mark L. Smith (guionista de El renacido (2015), película con la que Leonardo DiCaprio ganó el Oscar a Mejor Actor) adaptó para el cine en 2019.

Netflix se hizo con el libreto, fichó a George Clooney para la dirección y el papel protagonista, y coprodujo y distribuyó en su plataforma la película titulada The Midnight Sky (Cielo de Medianoche, en español) en 2020. El resultado de la adaptación literaria es, por momentos, sobrecogedora, con escenas que son pura poesía en imágenes y una historia subyacente que hace reflexionar, no tanto sobre el trato que se le da a nuestro planeta, sino sobre la importancia de las relaciones humanas, las únicas que pueden dar esperanza de supervivencia a nuestra especie.

George Clooney, con una extensa carrera como actor y muy pocos pinchazos en taquilla, cuenta con una presencia más corta tras las cámaras, en la dirección, pero con 7 películas (además de capítulos para series de TV como Unscripted o Trampa 22) muy notables, algunas sobresalientes, como esa 'Buenas noches y buena suerte' del 2005 o 'Los idus de marzo' del 2011. Este 'Cielo de medianoche' podría incluirse entre los grandes trabajos de Clooney por la impecable belleza de las imágenes, tanto las de la inmensidad del espacio como las de la pulcritud de una nave espacial ultramoderna (que cuenta hasta con impresora 3D), y también de las imágenes de la Tierra, en un paraje blanco y helado como es la Antártida, último resquicio de aire limpio y respirable en el planeta.

Además, Clooney realiza un gran trabajo actoral, muy físico, para interpretar al enfermo científico Augustine, quien decide quedarse en la Tierra, solo, para poder contactar con los astronautas que están de regreso de la luna K-23, junto a Júpiter, el satélite que él mismo descubrió años antes y apuntó como posible lugar donde trasladar a la población humana cuando la Tierra dejara de ser un planeta viable para vivir.

Felicity Jones asume el otro papel protagonista interpretando a la cosmonauta Sully que junto a Adewole (el actor David Oyelowo) serán la máxima expresión del futuro de la humanidad. Un futuro interracial donde, ella blanca y él negro, tienen la oportunidad de seguir adelante en el hermoso paraje de K-23.

Hablamos de ciencia ficción pura y dura, en la realidad no existe tal luna.

Todo en este filme es una bella, y también dolorida, metáfora. Como apuntó Esteban Bentancour en el post que publicó sobre la novela, en el que destacó “el empleo de descripciones de entornos espaciales como metáfora de las emociones de sus protagonistas”. Así se traslada igualmente al cine; la sensación de calma y el bienestar de unos astronautas en una nave altamente tecnológica pero también con espacios naturales y hologramas para recordar a los seres queridos, sabedores, además, de que un futuro es posible, se enfrenta a una Tierra sin aire que respirar, cuya visión desde el espacio ha perdido toda tonalidad azul, y el único ser vivo que queda es alguien que puso por delante en su vida su trabajo a la familia y al que vemos morir solo con el anhelo de lo que pudo tener, aunque también con el orgullo de haber dado una mínima esperanza a la especie humana.

Sin ánimo de seguir ahondando en la historia y caer en el desvelo de partes significativas de la trama, o las tramas, ya que transcurren en paralelo la odisea de Clooney en la Tierra y la de los astronautas en el espacio, la película está disponible en Netflix. Qué la disfruten. @opinionadas en @mundiario

 

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