La pintura de Lucas Brox intriga por esa visión potente y opresiva del sujeto

18740475_10211744021569611_2064796911966580659_n
Pinturas de Lucas Brox./ L.B.

La pintura del murciano Lucas Brox es una muestra de esa descorazonadora interpretación de la realidad que tanto nos cautiva.

La pintura de Lucas Brox intriga por esa visión potente y opresiva del sujeto

Lo conocí a través de Facebook hace unos años y no puedo negar que sus cuadros siempre han dejado en mí un poso de sutil provocación hacia la realidad humana. Lo he visto crecer a lo largo de los años y Lucas Brox me gusta por dos razones: porque no hay buenismo ni censura en su pintura y porque sus influencias lo convierten en un artista actual, con un registro propio, pero sin renunciar a lo mejor del expresionismo.

Sus trazos gruesos, el silencioso grito de sus retratos y ese estallido de convulsos colores prenden en unos paisajes oscuros, sujetos a la tortura al mismo tiempo que a la belleza. Y emociona. Y eso para mí es mucho. La lectura que hace de Bacon es admirable y no le molesta imitar al maestro.

Luego añade su visión personal, ese contenido de violenta desesperación que contienen sus rostros, ateridos, desencajados, como si no pudieran salir de su cautiverio, de su propia jaula, que no es otra cosa que sus propios pensamientos.

Lo que hace a Lucas Brox tan intrigante es que la expresión de su pintura responde al dolor interno de sus figuras. Su carnalidad es abstracta porque no describe la cosa, sino su fondo, su ánimo, su espiritualidad, su sinrazón.

Y eso hace que sea tan moderno, tan actual, tan imprevisible, pese a no renunciar a los clásicos, pese a que identifiquemos las huellas de Freud o Balthus. Su pintura se ha convertido progresivamente en una especie de golpe en la mesa para denunciar las ataduras de un mundo que solo es comprensible desde la irracionalidad, desde la espontaneidad, desde la combustión y la hipérbole.

Sigue así, amigo.

La pintura de Lucas Brox intriga por esa visión potente y opresiva del sujeto
Comentarios