¿En qué medida ha evolucionado la Educación Musical en el SXX?

Niños músicos. / Mundiario
Niños músicos. / Mundiario

En la actualidad, los educadores musicales tienen a su disposición una diversidad de modelos y es posible aprender a través del juego, del canto o de la danza con modelos naturales o espontáneos y también con modelos tecnológicos mediante programas de ordenador, es el modelo denominado Música Activa.


 

¿En qué medida ha evolucionado la Educación Musical en el SXX?

La evolución de la educación musical facilitó la facultad de unir educación, música, juego, exploración, imaginación e integración multicultural, a fin de lograr que el proceso educativo se convirtiera en una experiencia positiva para llevar a cabo el descubrimiento y la valoración de los distintos aspectos del universo sonoro.

Explorar para descubrir, como inicio para conocer y reconocer, fue un camino que se adoptó de manera radical en las propuestas pedagógicas, a través del mantenimiento de una constante actitud de interrogación y búsqueda para contribuir a mejorar la actividad sensorial y los procesos cognitivos.

Cuando aparecieron las nuevas teorías de la comunicación se puso de manifiesto la importancia del valor mismo del proceso de aprendizaje más que el resultado final del mismo. Los modelos de comunicación se basan en el concepto de intercambio de información y, en este aspecto, nuestro sistema auditivo desempeña una función importante ya que es el encargado de procesar la información acústica recibida, extraer la información útil y, posteriormente, interpretar su significado. Aprender a tener una percepción auditiva satisfactoria es fundamental ya que cuando se oye y se presta atención, se escucha mejor, se entiende mejor y se comprende mejor. Las sensaciones auditivas y los mensajes conceptuales que nos llegan a través del oído completan y aportan sustantivas mejoras en la actividad educadora.

En contraposición con algunos principios educativos tradicionales donde el estudiante adopta una actitud pasiva, la educación musical fue cambiando y, en esa transformación, se ha hecho evidente que es posible aprender mediante nuevas formas.

En primer lugar, consideramos importante distinguir los conceptos de método y modelo. Como dice Sabatella, P.L. (1999), el método es el proceso u orden a seguir para conseguir un objetivo o finalidad, mientras que el modelo es un esquema teórico con un sistema de técnicas o actividades que se utilizan bajo determinados principios filosóficos.

Para el concepto de método existen dos acepciones en el contexto de la enseñanza musical. La primera considera el método como un concepto y la segunda como la realización de una serie de ejercicios ordenados que permiten avanzar en el aprendizaje, empezando desde lo más simple hacia lo más complejo, siempre desde el enfoque del adulto creador del método.

Los métodos activos han sido objeto de interés preferente por facilitar un tipo de enseñanza abierta en la que se aceptan los riesgos derivados de la apertura de pensamiento, autonomía del alumno y espontaneidad en su expresión para llevar a la práctica nuevas experiencias. En estos métodos, el profesor adopta una postura de motivador, impulsor y coordinador del proceso de aprendizaje, en lugar de guía infalible con rígidos objetivos finales a alcanzar. De esta forma, en vez de ceñirse a un único método o sistema, puede desarrollar el suyo propio con principios, ideas, recursos y actividades de varios de ellos de manera que llegue a un compromiso entre las características, cualidades y preferencias de sus alumnos y las suyas propias. Los estudiantes participan intensamente en la formación musical, siguen una progresión educativa que atiende a su desarrollo evolutivo a nivel psicológico y motriz, por lo que la actividad del proceso educativo es “paidocéntrica”.

Los modelos presentan diferencias también. En el modelo tradicional, el profesor es el centro del proceso educativo junto con los contenidos que transmite. En cambio, en el modelo activo, el profesor se limita a ser orientador y los alumnos participan en la realización de actividades innovadoras que promueven la curiosidad y guían el aprendizaje mediante la expresión artística, el juego para fomentar el trabajo en colaboración, la conciencia social y la autoformación, por lo que es posible gestionar con suficiente autonomía sus intereses y motivaciones.

Es el modelo que caracterizó a la Escuela Nueva o Escuela Activa, una verdadera revolución educativa, que pretendía impartir la educación musical en un ambiente distendido con expansión natural y verdadera relajación para el niño, rompiendo con el tono de tensión y seriedad que existía anteriormente. @mundiario


 

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