Matrix Resurrections o cómo lanzar la diarrea de Lana Wachowski sobre una saga legendaria

Matrix Resurrections
Matrix Resurrections
¿Por qué nos gustó Matrix? Porque nos frio el cerebro con conceptos filosóficos y tecnológicos transformadores en el inicio del siglo XXI y unos efectos especiales innovadores. Justo de lo que carece Matrix 4.
Matrix Resurrections o cómo lanzar la diarrea de Lana Wachowski sobre una saga legendaria

No hay nada nuevo o interesante en este regreso de Matrix. Lana Wachowski, anteriormente conocido como Larry, ha sepultado con su falta de originalidad un producto cinematográfico que había traspasado las pantallas gracias a sus aportes filosóficos, técnicos y científicos revolucionarios. 22 años después del primer Matrix, este regreso, esta vez sin su hermano - reconvertido en hermana - al metaverso es insulso y reiterativo.

Cuando en 1999 Matrix llegó a los cines surgido de las mentes de los hermanos Wachowski, nos adentró en un universo de estética ciberpunk, metarealidades y despertar de la conciencia que, por aquel entonces, supusieron toda una transformación, tanto en el fondo como en la forma.

Dos principales planos de realidad copaban la franquicia Matrix: el mundo real representado por Sión, la última ciudad del planeta donde los humanos vivían desenchufados, bajo tierra y en constante lucha contra las máquinas; y la propia Matrix, ese metaverso creado por inteligencias artificiales para los humanos que vivían en ella a través de sus avatares gracias al control de sus conciencias.

Estos conceptos, junto a un novedoso desarrollo de los efectos visuales encabezado por el Bullet -Time (tiempo bala) que consistió en una ralentización extrema de la acción (así pudimos ver a Neo esquivar balas o a Triniti quedar suspendida en el aire antes de dar una patada a su enemigo) dieron munición e ideas a infinidad de películas posteriores. Como dirían los modernos: Matrix cambió el paradigma del cine futurista.

¿Qué cambia o aporta Matrix Resurrections? La respuesta es nada. ¿Matrix Resurrecctions es entretenida? La respuesta es sí, pero eso no basta cuando hablamos de una saga que no solo ha envejecido bien (podemos ver las tres películas hoy en día, más de veinte años después, y no sufrir por unos efectos especiales añejos o una trama anclada en otros tiempos), sino que insertó en la mente humana un nuevo concepto para entender la alienación: "Matrix".

Ahora, en cambio, nos quieren vender que Triniti era una mujer sometida que, por fin, disfruta de la plena igualdad (le han puesto a volar, mientras que Neo es un paria), cuando en Matrix (I, II, III) Triniti metía hostias como panes y decidía su propio futuro, sin necesidad de rebajar a nadie a pelagato.

Los nuevos personajes que viven en Io (ciudad sustituta de Sión) son de lo más desaboridos, a parte de copias malas y sin identidad de la tripulación original de la Nabucodonosor (la nave de Morfeo en las anteriores Matrix).

La estelar y rocambolesca aparición del personaje/programa Merovingio, exiliado de Matrix pero resistente a su pérdida en el ciberespacio, es lo más acertado de la trama que con frases como “antes se valoraba la originalidad” parece esconder la perfecta autocrítica a este empecinamiento de revivir la saga Matrix por parte de Lana Wachowski sin ofrecer nada diferente a lo ya mostrado.

Planos copiados tal cual de las anteriores películas, permanentes recuerdos a modo de imágenes de las anteriores películas que solo ponen de relieve la distancia abismal (para mal) entre unas y esta, o la filosofía resobada del rebaño social, hacen de este nuevo Matrix algo que nunca debió haber sido. Lo peor, habrá más partes. @opinionadas en @mundiario

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