La justicia social y la descolonización llegan al Museo de América y al de Antropología

El Ministerio de Cultura renueva los museos de América y Antropología con perspectiva antirracista, de género y justicia social.
Fachada del Museo Nacional de Antropología. / RR. SS.
Fachada del Museo Nacional de Antropología. / RR. SS.

El Ministerio de Cultura ha dado un paso sin precedentes en la historia museística de España. Los museos de América y Antropología, símbolos de coleccionismo y narrativa eurocéntrica, inician un ambicioso proceso de descolonización que transformará su manera de contar la historia, incluyendo finalmente voces y relatos que habían sido invisibilizados durante siglos. Se trata de un proyecto con perspectiva antirracista, de género y de justicia social que busca cuestionar la mirada hegemónica y colonial que hasta ahora dominaba estas instituciones.

El ministro Ernest Urtasun presentó este miércoles los proyectos, fruto del trabajo de dos comités de expertos que han pasado medio año analizando y rediseñando las narrativas de ambos museos. Su objetivo es “hacer que los museos nacionales sean hijos del presente y constructores del futuro”, afirmó, defendiendo un enfoque que reconozca la agencia de los pueblos originarios y ponga en evidencia la colonialidad del conocimiento que aún impregna las colecciones y exposiciones permanentes.

Este proyecto no es un simple lavado de imagen: se trata de una reescritura profunda de la historia que estos centros transmiten. En el Museo de América, por ejemplo, la mirada colonial que durante décadas convirtió objetos culturales en meras piezas de un gabinete europeo será sustituida por un relato que refleje la complejidad de las sociedades americanas, las migraciones, la esclavitud y las violencias de la Conquista, así como los procesos de resistencia de comunidades indígenas y afrodescendientes.

Mientras tanto, el Museo Nacional de Antropología, fundado en el siglo XIX y con más de 150 años de historia, se propone convertirse en un espacio de participación comunitaria y mediación social. Sus salas se renovarán para que las comunidades cuenten sus propias historias, y las nuevas narrativas incorporarán cuestionamientos sobre la explotación de recursos, la jerarquización por rasgos étnicos y la emergencia climática, siempre desde la perspectiva de los pueblos originarios.

Una mirada crítica que rompe con la cronología

El cambio no será solo conceptual, sino también físico. Las exposiciones se replantearán para prescindir del relato lineal tradicional: América no empieza ni termina con la presencia hispana, y las historias que se contarán buscan reflejar la pluralidad cultural del continente, desmontando estereotipos racistas y sexistas heredados de siglos de colonialismo. El Museo de América, por ejemplo, ya ha cambiado 200 cartelas en 2024, eliminando términos despectivos y adoptando nombres propios en lugar de genéricos que borraban la identidad de las personas representadas.

Tecnología y participación para un museo del siglo XXI

En el Antropológico, la transformación incluirá vitrinas giratorias, nuevas tecnologías y un diseño expositivo que promueva la participación comunitaria. Según el director Fernando Sáez, la antropología ha estado históricamente ligada a intereses políticos y sociales que legitimaron un orden mundial cuestionado hoy. Por eso, la nueva exposición permanente busca involucrar al visitante en un diálogo crítico sobre la historia de la humanidad y la responsabilidad social de los museos.

Justicia social y memoria contemporánea

El proyecto contempla también obras de arte contemporáneo que complementen las colecciones y ayuden a situar debates históricos en el presente, como la migración y la apropiación cultural. Aunque por el momento no se planea la restitución de piezas, los museos aseguran que cualquier reclamación ética o jurídica se incorporará al discurso, reflejando el compromiso con la museología contemporánea y las demandas sociales.

Con inversiones de 4,4 millones de euros para el Museo de Antropología y 9,2 millones para el Museo de América, la transformación se prevé completa para 2028. Más allá de la renovación física de las salas, estos proyectos buscan establecer un modelo de museo que refleje la diversidad, la justicia social y una mirada crítica sobre el pasado colonial. @mundiario

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