Israel aviva la controversia en Eurovisión 2025 con la elección de una superviviente del ataque de Hamás

La cantante Yuval Raphael, que sobrevivió al asalto de Hamás en octubre de 2023, ha sido elegida para representar a Israel en el certamen europeo. Su designación reabre el debate sobre la politización del festival.
Yuval Raphael, cantante. / eurovision.tv.
Yuval Raphael, cantante. / eurovision.tv.

Israel vuelve a situarse en el centro de la polémica eurovisiva con la elección de Yuval Raphael como su representante en la próxima edición de Eurovisión, que se celebrará en mayo de 2025 en Basilea (Suiza). Raphael, de 24 años, sobrevivió al ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, y su elección ha generado un intenso debate en torno a la supuesta neutralidad política del festival.

Raphael se impuso este miércoles en la final del programa de preselección HaKokhav HaBa (La próxima estrella), la competición televisiva israelí que determina al representante del país en Eurovisión. Durante su participación en el certamen, la artista compartió su dura experiencia vivida el día del atentado, en el que se escondió durante horas en un refugio donde solo 11 de las 40 personas presentes lograron sobrevivir.

En sus primeras declaraciones tras su victoria, Raphael expresó su emoción y compromiso: “Es un honor representar a mi país en el escenario de Eurovisión. La música ha sido una parte fundamental en mi proceso de sanación”, afirmó en la televisión pública Kan. No obstante, la joven se mostró consciente de las reacciones que su participación podría suscitar en el festival: “Estoy preparada para los abucheos que, sin duda, vendrán”, añadió.

La sombra de la controversia sobre Eurovisión

La elección de Raphael reabre la crisis que sacudió a Eurovisión en 2024, cuando la presencia israelí provocó protestas masivas en Malmö (Suecia), sede de la pasada edición. Miles de manifestantes exigieron la expulsión de Israel del concurso, mientras la organización del evento aplicaba medidas restrictivas, como la prohibición de banderas palestinas y de la Unión Europea en el recinto, una decisión que generó críticas y obligó a la Comisión Europea a pedir explicaciones.

El descontento también se reflejó en el interior del Malmö Arena, donde varias delegaciones expresaron su malestar por la actitud de los representantes israelíes y su equipo de prensa. La polémica alcanzó su punto álgido con la descalificación del cantante neerlandés Joost Klein, quien fue acusado de amenazar a una trabajadora del certamen. Tras ser investigado, Klein fue absuelto, pero su exclusión suscitó acusaciones de parcialidad por parte de la organización.

La Unión Europea de Radiodifusión (UER), entidad organizadora de Eurovisión, enfrenta nuevamente un dilema ante las críticas que acusan al festival de aplicar un doble rasero. En ediciones anteriores, la UER vetó la participación de Rusia tras su invasión a Ucrania, mientras que ha permitido la continuidad de Israel, a pesar de las acusaciones de violaciones de derechos humanos en Gaza.

Para 2025, la incertidumbre persiste en torno a la canción que interpretará Yuval Raphael. En 2024, Israel tuvo que modificar la letra de su propuesta inicial para evitar la descalificación, ya que contenía referencias explícitas al ataque de Hamás. La versión final logró cumplir con las normas del certamen, aunque no sin controversia.

A la espera de conocer la canción que defenderá Raphael en el escenario de Basilea, la polémica sobre la participación de Israel sigue creciendo. Eurofans, activistas y figuras políticas han reavivado el debate sobre la compatibilidad entre los valores del festival y la presencia de países envueltos en conflictos bélicos.

A pesar de las críticas, la delegación israelí se muestra firme en su determinación de participar y de aprovechar el certamen como una plataforma de visibilidad internacional. Entretanto, la UER se enfrenta al reto de gestionar una edición que promete estar nuevamente marcada por la tensión política y social. @mundiario

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