El Gobierno prohíbe los espectáculos taurinos que se mofan de las personas con discapacidad
La tradición no justifica la humillación. España, país de festejos que a veces rozan lo insólito, ha decidido poner fin a uno de sus espectáculos más polémicos: los shows cómico-taurinos protagonizados por personas con enanismo.
Este martes, el Gobierno ha modificado el Reglamento de Espectáculos Taurinos mediante un real decreto que prohíbe de forma explícita la mofa o la denigración pública de cualquier persona, poniendo el foco en la dignidad de quienes viven con discapacidad. “No quedará resquicio legal para permitir espectáculos en los que se realiza una mofa pública […], más en concreto de personas con enanismo”, señala el comunicado del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, responsable de la medida.
La decisión no surge de la nada. Desde 2022, programas como Pisadas con dignidad han ofrecido reinserción laboral a quienes se vieron obligados a trabajar en estos espectáculos. La medida reconoce que detrás de lo que muchos consideraban un “entretenimiento” había personas explotadas y estigmatizadas. El Gobierno, además, prevé que la Ley General de la Discapacidad tipifique estas prácticas como infracciones muy graves, con sanciones que podrían superar el millón de euros.
Prácticas discriminatorias y humillantes
De acuerdo con EL PAÍS, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha celebrado la reforma, calificándola como “un paso relevante en la erradicación de prácticas discriminatorias y humillantes que, bajo la apariencia de entretenimiento o tradición, han perpetuado estereotipos ofensivos y atentatorios contra la dignidad”. Según el organismo, más de 4,5 millones de ciudadanos en España padecen algún tipo de discapacidad, por lo que la medida toca un sector significativo de la sociedad que históricamente ha sido objeto de burlas y escarnio.
No obstante, la historia reciente muestra que la justicia española no siempre ha estado alineada con esta interpretación. En 2023, un juzgado de Málaga autorizó un espectáculo llamado Diversiones en el ruedo y sus enanitos toreros, argumentando que no existía “ningún dato objetivo” que indicara que la finalidad era la mofa de las personas con discapacidad. La sentencia generó controversia, cuestionando si la simple participación de personas con discapacidad en un show podía considerarse denigrante.
La dignidad como eje del cambio
El Gobierno busca cerrar cualquier vacío legal que permita que estos espectáculos sigan existiendo. El nuevo apartado 4 del artículo 90 del Reglamento de Espectáculos Taurinos es contundente: los eventos cómico-taurinos deberán respetar la dignidad humana y no podrán lesionar los derechos de las personas ni someterlas a burla o escarnio público. La autoridad gubernativa competente no podrá autorizar espectáculos que infrinjan esta norma.
Tradición versus derechos humanos
La medida abre un debate profundo: ¿hasta qué punto la tradición puede justificar la vulneración de derechos fundamentales? España ha sido históricamente un país de festejos extremos, desde la tauromaquia hasta el lanzamiento de cabras desde campanarios. Sin embargo, la línea que separa la cultura del maltrato público se ha vuelto cada vez más clara. Mientras algunos defienden estas prácticas como “folclore” o “entretenimiento”, la realidad es que perpetúan estereotipos y humillan a personas vulnerables.
Este real decreto se inscribe en un contexto más amplio donde la tauromaquia vuelve a cruzarse con la política. Hace apenas un mes, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU pidió explicaciones a España por permitir que menores asistieran a corridas de toros. Y en octubre pasado, el Congreso rechazó una Iniciativa Legislativa Popular que pedía retirar la protección cultural de las corridas. La tensión entre tradición y derechos humanos parece lejos de resolverse, pero al menos en el caso de los shows cómico-taurinos con personas con discapacidad, el Ejecutivo ha decidido no dar marcha atrás. @mundiario

