Franco. El dictador que moldeó un país, de Gilles Tremlett

El dictador que moldeó un país, una biografía narrativa que busca explicar cómo un militar de apariencia discreta y sin carisma aparente logró construir y sostener durante décadas uno de los regímenes autoritarios más duraderos de Europa.
El dictador que moldeó un país, de Giles Tremlett. / RR SS.
El dictador que moldeó un país, de Giles Tremlett. / RR SS.

Gilles Tremlett es un periodista británico que ha vivido largos años en España. Fue corresponsal de The Guardian y de The Economist, dos medios de referencia del periodismo europeo. España se convirtió para él en algo más que un destino profesional: fue su lugar de vida y su objeto de estudio. Al poco de jubilarse, publicó España, una historia abreviada, un magnífico resumen de nuestra historia.

Ahora, coincidiendo con el 50.º aniversario de su muerte, sale a la luz este libro editado originalmente en inglés con el título El Generalísimo: Franco, Power, Violence and the Quest for Greatness —Franco: Poder, Violencia y la búsqueda de la Grandeza—, editado por Bloomsbury Publishing, que ha sido traducido al español como Franco: el dictador que moldeó un país y publicado por Debate. La elección de las editoriales nos está señalando también el distinto público objetivo: en inglés tiene un enfoque más académico, mientras que en español es más divulgativo. Tremlett ofrece una mirada periodística, bien documentada y escrita con el estilo directo y claro propio de los buenos reporteros anglosajones. No es una obra académica. Su objetivo es narrar la vida de Franco y explicar cómo un hombre de provincias, de carácter frío y reservado, sin presencia física —medía 1,63—, con voz atiplada y carente de carisma, fue capaz de concentrar tanto poder y mantenerlo durante tanto tiempo, gracias a la violencia al principio y a la aceptación después.

El autor combina el relato biográfico con la descripción de los mecanismos del poder franquista. Intenta mostrar cómo se fue construyendo un sistema autoritario que, poco a poco, moldeó las instituciones, la economía, la educación y hasta la mentalidad del país. Franco aparece retratado como un militar conservador, preocupado solo por lograr un poder omnímodo. Su habilidad consistió en mantener equilibrios entre el Ejército, la Iglesia, los falangistas y los tecnócratas, sin dejar que ninguno de ellos amenazara su autoridad.

Tremlett describe con precisión los años de la Guerra Civil, la brutal represión posterior y la larga etapa de aislamiento internacional. También analiza el acercamiento a Estados Unidos durante la Guerra Fría, la entrada de los tecnócratas del Opus Dei y la lenta apertura del régimen en los años sesenta. El relato avanza con ritmo periodístico, alternando el gran escenario político con escenas cotidianas o testimonios personales. El resultado es un retrato convincente del dictador y del país que dejó a su muerte.

El autor no se dirige principalmente al público español. Por eso explica conceptos e instituciones con un esfuerzo pedagógico. Sitúa los hechos en su contexto europeo y ayuda al lector extranjero a entender la singularidad del franquismo. Esa distancia también le permite observar sin apasionamiento ni prejuicio. Tremlett no idealiza ni demoniza: trata de comprender cómo un régimen autoritario y violentamente represor pudo sobrevivir tantos años.

Esa mirada externa recuerda el tono de otros hispanistas británicos, aunque con un enfoque menos académico y más narrativo. Tremlett no entra en debates historiográficos complejos ni pretende haber descubierto nuevos documentos. Su valor está en la claridad expositiva y en la capacidad para relacionar hechos y procesos. Ofrece una visión de conjunto, accesible y bien estructurada. En ese sentido, su libro puede ser una buena puerta de entrada para quienes quieran entender la figura de Franco.

Tremlett ha leído la bibliografía esencial, ha consultado archivos y ha utilizado testimonios directos. Su formación como periodista se percibe en la forma de contar: frases limpias, ritmo constante y una atención especial a los detalles humanos. No abusa de adjetivos ni de valoraciones morales. Prefiere que los hechos hablen por sí solos. Esa sobriedad da fuerza al relato y lo hace muy legible incluso para quien no tenga conocimientos previos del periodo.

Escribe con la naturalidad del periodista que domina su oficio. No busca frases solemnes ni giros retóricos. Cada párrafo cumple una función y empuja la narración hacia adelante. Es un tipo de escritura que se agradece.

La principal debilidad de la edición española está en la traducción. Se trata de una “doble traducción”: Tremlett, al escribir para un público británico, traduce al inglés muchos conceptos españoles; y el traductor al castellano vuelve a pasarlos al español, pero a veces pierde el sentido original. El resultado son errores que desconciertan al lector español.

Por ejemplo, el libro dice que el Palacio Real está en “el centro de la ciudad”, traduciendo literalmente central Madrid, es decir, “la ciudad sin las afueras”. También afirma que Carrero Blanco era “comandante de la Marina”, al traducir commander, cuando en realidad el término se refiere a un “oficial de alto rango” y no al inexistente grado. Otro caso curioso es el de la palabra chiringuito, que no aparece: Tremlett la traduce al inglés como beach bar y el traductor la devuelve al castellano como “un bar de playa”, que podría perfectamente estar en el paseo marítimo. En algunos casos la confusión va más allá, al asegurar que, al llegar al Gobierno, Felipe González abandonó los planes de no entrar en la OTAN, cuando, como bien sabe el autor, ya estábamos en ella desde el año anterior; o cuando se refiere al comportamiento durante la Transición de los viejos mandatarios franquistas.

Estos errores no son graves en sí mismos, pero restan precisión y muestran la importancia de una buena revisión lingüística cuando se trata de temas históricos.

Pese a esos defectos de traducción, es un buen libro que ayuda a comprender no solo quién fue Franco, sino cómo su figura sigue proyectando una sombra sobre la España actual.

Para el lector español, puede aportar la perspectiva de quien mira desde fuera y detecta rasgos que a veces se pasan por alto desde dentro. Para el lector extranjero, es una guía eficaz para entender por qué la historia reciente de España sigue tan marcada por aquel periodo. @mundiario

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