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MUNDIARIO

No te fies de las redes sociales, El Cid es una serie estupenda

El alto nivel de producción, un guión que hilvana las tramas con ligereza sin enredarse en tedios argumentales y unas interpretaciones muy creíbles, hacen de esta una serie histórica española muy valiente.
No te fies de las redes sociales, El Cid es una serie estupenda
El Cid.
El Cid.

El Cid, la valiente y atrevida serie española que Amazon Prime estrenó a finales del año 2020, hace un repaso, en su primera temporada, a la vida de este guerrero cuando aún no era la figura heroica que ha pasado a la historia. Se nos presenta un Rodrigo adolescente, Ruy para los amigos, paje y luego escudero del infante Sancho, futuro rey Sancho II de Castilla, que comienza a demostrar su valía con las armas en el campo de batalla.

El alto nivel de producción, un guión que hilvana las tramas con ligereza sin enredarse en tedios argumentales y unas interpretaciones muy creíbles, hacen de esta serie un estreno a tener muy en cuenta.

Jaime Lorente hace un duro trabajo para hacernos creer que él puede encarnar la figura de El Cid. Una figura que en el imaginario colectivo tiene rostro y cuerpo de Charlton Heston. Sin embargo, Lorente crea un Cid mucho más físico pero igualmente indescifrable, porque Rodrigo Díaz de Vivar es una de las figuras históricas más inclasificables o más erróneamente clasificadas. Tanto es así que para unos fue un mercenario y para otros, héroe de la Reconquista. Luchó con cristianos y con moros, indistintamente, muy probablemente reclamado por unos y por otros por su gran valía en la batalla que le hizo merecedor del apodo “Campeador”.

La serie El Cid peca de un primer capítulo o capítulo piloto algo por debajo del nivel del resto de los de esta primera temporada. Esto quizá haya lastrado el ánimo de algunos espectadores, pero, aunque lo óptimo es un primer capítulo espectacular para agarrar el telespectador desde el minuto uno, aquí se ha optado, consciente o inconscientemente por un in crescendo argumental y técnico que desemboca, sobre todo, en un capítulo 4 soberbio titulado “Campeador” y en el que se muestra la batalla de Graus entre las tropas castellanas de Sancho, con Ruy, frente a los muy numerosos aragoneses. Según los historiadores no está claro si Díaz de Vivar estuvo o no en esta batalla que el contingente de cristianos castellano protagonizó en apoyo de las tropas musulmanas de Zaragoza contra los cristianos del reino de Aragón, pero en una serie sobre una figura histórica con tantas sombras, las licencias ficticias deben estar a la orden del día para poder armar una historia entretenida. Una lucha que comienza a lomos de cientos de caballos y acaba desenvolviéndose sobre el polvo del terreno; sangre, espadas que cortan cabezas y dedos y un ataque musulmán 100% efectivo con esa sutileza y hasta delicadeza que destilan los árabes en esta serie frente a la rudeza de los cristianos en la llamada Edad Media.

Pero además, el Cid contiene esas luchas o intrigas palaciegas que toda serie medieval debe tener y que Alicia Sanz, en el papel de la infanta Urraca, representa a la perfección en toda su dimensión maligna.

En realidad todos los actores están muy acertados y sus interpretaciones muy trabajadas, teniendo en cuenta que se ha pretendido expresamente alejarse del lenguaje de la época, difícilmente entendible en la actualidad para el público general, adecuando los diálogos a un estilo más contemporáneo sin caer en la zafiedad. Y sobre todo sin perder veracidad.

El resultado es una primera temporada entretenida, muy coral, de calidad técnica y que mezcla ficción con historia de manera inteligente, llegando a sorprender gratamente a los historiadores. Dicho esto, dejen sus prejuicios, si los tienen, de lado, y déjense imbuir por una época pocas, muy pocas veces, retratada satisfactoriamente por la industria cinematográfica española. Esta vez, sí. @opinionadas