Eva Zamora: "La improvisación también elige los hilos de la trama"

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Portada de la novela La Venganza no prescribe/ Imágica Ediciones
"Al escribir estás viviendo la obra como si fuera real y eso extrae lo mejor del personaje. Yo lo llamo el momento pletórico de inventiva", comenta la escritora Eva Zamora.
Eva Zamora: "La improvisación también elige los hilos de la trama"

La narrativa de Eva Zamora surge tanto de la planificación como de la espontaneidad que ofrecen argumento y personajes una vez que la novela echa a andar.

Entregada al oficio de la escritura desde hace muchos años, su actividad como difusora del placer de la creación y de la lectura es más que tangible en numerosas plataformas digitales y en contextos como ferias, congresos o firmas en librerías.

Sus novelas profundizan en diversos motivos temáticos; desde la intriga o el suspense hasta las pasiones amorosas sin olvidar el acontecimiento histórico como trasfondo de sus títulos.

En la siguiente entrevista, comprobamos la trayectoria de una autora que cree en el valor de la trayectoria, una trayectoria labrada con denodado esfuerzo y con una continua interacción con sus lectores tras la publicación de títulos como El rostro del mal, No mientas o La venganza no prescribe.

-¿Cuál es la motivación que te lleva a ser una escritora de oficio, persistente y abnegada, desde hace tantos años?

-La principal motivación es la escritura en sí. Me encanta contar historias, forjarlas en mi cabeza, crear personajes, dotarlos de personalidad y vida, que cuenten sus inquietudes, sus preocupaciones, los conflictos que tienen y cómo son capaces de resolverlos y superarlos, o no. Enfrentarme a un papel en blanco y llenarlo de letras que hablan de otras vidas me resulta apasionante y muy satisfactorio.

Desde que recuerdo siempre he tenido historias fraguándose en mi cabeza, aunque por distintos motivos nunca me atreví a dar el paso de escribir. Me influyó mucho el gran Gustavo Adolfo Bécquer, y a escondidas escribía pequeñas poesías y algunos relatos cortos. Crecí leyendo a Agatha Christie y a Mary Higgins Clark, entre otros grandes autores de suspense y misterio, un género que me fascina. Soñaba con escribir ese tipo de historias, pero me convencía a mí misma de que yo no tendría esa capacidad y no podría hacerlo. Hasta que un día decidí luchar por mi sueño y comencé a escribir mi primera novela, por entonces tenía cuarenta años. Nunca me figuré que una editorial se fijara en mi obra y menos que apostara por ella, pero Alberto Santos lo hizo.

Tampoco imaginé la calurosa respuesta por parte de los lectores, sin duda la otra parte primordial de mi motivación. Siempre digo que ellos son mi motor, su apoyo y empuje es muy estimulante para mí, nutre mi inspiración y eso me hace escribir con más ganas. Gracias a los lectores sigo narrando historias.

-¿Eres de las escritoras que improvisa según escribe o planificas cuidadosamente argumento y orden de las secuencias?

-Cuando comienzo a pensar en crear una novela primero surge lo que denomino idea base: qué quiero contar, quién lo va a contar y de qué forma. Luego pienso en cómo quiero que comience la historia y cuál es el final que deseo darle; eso está muy planificado, aunque sujeto a variaciones según avance la trama.

Pero debo reconocer que mi manera de programar u organizar ha ido cambiando novela a novela. Al principio intentaba llevar una planificación de la historia, me hacía un esquema, creaba una ficha de personajes, un orden de escenas, de capítulos y demás. Pero según he ido creando historias, aumentado en ellas la cantidad de personajes, haciendo tramas y subtramas, al final me es imposible ceñirme a una planificación o a un orden secuencial pensado con anterioridad, pues los personajes toman las riendas de la obra y la conducen por caminos que ni siquiera he pensado.

Sin duda eso es lo más mágico de escribir, recoger esas ideas que surgen mientras tus dedos están escribiendo otras, que aportan algo distinto o que hacen dar un giro a la novela que no estaba previsto. En ocasiones esa improvisación teje los hilos de la trama sin mayor problema, te hace plantearte otras cuestiones que terminas desarrollando y que al final engrandecen la historia. Esa improvisación se origina por un momento de plenitud creativa, porque estás viviendo la obra como si fuera real y eso extrae lo mejor del personaje. Yo lo llamo el momento pletórico de inventiva.

-¿Por qué elegiste el mundo de las plataformas digitales para difundir tu obra?

-Más que elegirlo yo, lo eligió la editorial. Imágica Ediciones es una editorial pequeña e independiente que publica todos sus libros en papel y en digital. Hoy en día la difusión de las plataformas digitales es primordial para la proyección de una novela, sobre todo en autores que no somos tan conocidos.

Pero a pesar de que me publique una editorial, yo promociono mis obras en las redes sociales, en distintos grupos de lectura; así que escribo e intento acercar mis novelas a los lectores para que me conozcan.

Es un trabajo diario y cuidado. Hay que dosificar bien las publicaciones, ya se sabe que lo poco gusta y lo mucho cansa, pero tampoco es recomendable que pase mucho tiempo entre una publicación y otra, pues si no muestras tu obra puede que se olviden de ella. Además, las publicaciones deben ser atractivas y directas e ir acompañadas de montajes fotográficos de la novela, lo que llamamos banner, y es recomendable irlos renovando de poco en poco para no aburrir.

También cuento con la ayuda de una de una promotora literaria en redes, Magda Jiménez Guerra, cuyo trabajo me ha impulsado bastante. Es indiscutible que las plataformas digitales son un gran escaparate para un escritor, pero que nadie piense que eso les va a hacer conocidos de inmediato, llegar a los lectores no es una carrera de velocidad, sino de fondo.  

-¿Hay muchos prejuicios en torno al género romántico desde tu punto de vista?

-Sinceramente, creo que sí. No sé si muchos o pocos, pero existir, existen. En mi opinión, la novela romántica está denostada y me gustaría romper una lanza a su favor. Creo que de una vez se le debería quitar la etiqueta de novela rosa o cursi, pues hay historias en su género dignas de elogio.

También me gustaría que se dejase de pensar en ella como la típica historia del príncipe azul y la damisela en apuros, porque eso ya pasó a la historia. La novela romántica actual no muestra a una mujer salvada por un hombre, muestra la realidad de las mujeres, que somos muy válidas y sabemos salvarnos solitas.

También trata de mostrar lo mucho que ha cambiado nuestra sociedad y reflejar la igualdad entre géneros que deseamos, además de exponer las distintas caras del amor, los problemas cotidianos, etc. Ese es el tipo de novela romántica que se escribe hoy, y de eso tratan las cuatro novelas que yo he escrito en este género.

Pero al igual que existen prejuicios en torno a la novela romántica, existen otros en la novela negra o en el thriller escrito por mujeres. Algunos piensan que es un terreno más de hombres, algo que no comprendo porque la literatura no entiende de géneros. No pretendo generalizar, eso que vaya por delante, pero como escritora de thriller he sufrido alguna vez esa infravaloración.    

-A través de las redes, he observado que eres una escritora tenaz, pues participas en ferias, presentaciones, firmas de libros, entrevistas, etc... ¿Hasta qué punto ese contacto con los lectores condiciona la promoción y longevidad de un libro?

-El contacto con los lectores es la mayor satisfacción para mí. Me encanta la cercanía con ellos, escuchar sus opiniones, dedicarles mi novela, hacernos una foto, darles un abrazo o un beso… Les debo tanto, me siento tan en deuda con ellos por todo su apoyo y cariño que siempre digo que me van a faltar vidas para agradecérselo.

En mi caso hacer todo ese tipo de presentaciones, firmas y ferias por supuesto que ha alargado la vida del libro. Se puede decir que estoy promocionando esa novela hasta que llega la siguiente, más o menos un año, siempre le estás dando visibilidad al libro.

Por ejemplo, mi primera obra publicada, La esencia de mi vida, una novela de misterio, seis años después sigue yendo a ferias y sigue despertando la atención de los lectores.

Al final las ferias de libros vienen a ser lo mismo que las plataformas digitales, un maravilloso escaparate para el escritor, aunque en esa ocasión con el libro en papel y en mano, y con un añadido muy importante: puedes hablar con el lector. Gracias a las presentaciones y a las ferias he conseguido que muchos lectores me conozcan. Nunca hay que olvidar que para darte a conocer hay que ser tenaz en tu empeño y trabajar en la promoción de la obra.

-¿Por qué un lector que no te conozca debe acercarse a una de tus obras? ¿Qué va a encontrar que distinga esa novela de otras?

-Bueno, creo que cuando no se conoce a un escritor y alguna de sus obras despierta tu interés, se le debe de dar una oportunidad; de esa forma yo he descubierto a autores brillantes.

En cuanto a qué se van a encontrar en mis novelas, yo diría que historias cotidianas y muy creíbles, eso es lo que más me destacan los lectores, algunos incluso me han preguntado si están basadas en hechos reales, que aunque no es así, perfectamente podrían serlo.

Más que las historias, que obviamente cada escritor contaríamos de una manera, lo que más destacaría es el estilo narrativo. Como lectora me gusta leer una narrativa fluida, ágil y dinámica, y como escritora no podría escribir algo distinto. Mis novelas destacan entre los lectores por eso, todos dicen que desde las primeras páginas atrapan y que separarse del libro es difícil, y no puede haber mayor halago hacia mi obra que ser definida como adictiva.

Y más que contar  qué distingue a mi obra de otras, traslado lo que dicen los lectores de ellas: destacan la narrativa fácil, que no simple, la diligente forma de adentrarlos en la historia, la construcción y psicología de los personajes, capaz de hacerlos de carne y hueso, las descripciones, justas pero precisas, con las que les parece estar viendo todo como en una película.

Despertar los sentidos y emociones del lector es el objetivo de cualquier escritor, así que cuando me dicen que con mi obra han llorado, reído, se han enfadado, sorprendido, o todo a la vez, es el mejor premio que puedo recibir.

Aunque lo mejor para saber qué distingue a mi obra de otras es conocerla, así que animo a los lectores a leer alguna de mis nueve novelas. Pueden elegir entre cuatro románticas y cinco thriller. Sé que son dos géneros muy distintos, pues soy una autora que pasa del amor a los asesinatos en un chasquear de dedos, pero nadie ha dicho que sea perfecta. Bromas aparte, os invito a darles una oportunidad.

Muchas gracias, Eva. @mundiario

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