¿Es la investigación artística de la SAR una herramienta de futuro?

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Conferencia Internacional sobre Investigación Artística. / jar-online.net

La SAR es la única sociedad internacional de investigación artística en el mundo. A finales de marzo en la Facultad de Bellas Artes, Música y Diseño de la Universidad de Bergen (Noruega) tuvo lugar la 11ª Conferencia Internacional.

¿Es la investigación artística de la SAR una herramienta de futuro?

La Sociedad para la Investigación Artística (SAR) es una organización no lucrativa, internacional, artística y científica de la sociedad dedicada al desarrollo, vincular y difundir internacionalmente la investigación artística como una práctica específica de la producción de conocimiento. SAR también tiene como objetivo facilitar la cooperación y la comunicación entre los interesados en el estudio y en las prácticas de la investigación artística.

SAR fue fundada en 2010 en Berna, Suiza , como una iniciativa de los dos artistas Florian Dombois y Michael Schwab, junto con Henk Borgdorff, por unos 80 artistas, investigadores y académicos de todo el mundo, única sociedad internacional para la investigación artística en el mundo. Tiene una membresía internacional formado de ambas instituciones e individuos académicas y no académicas

La investigación produce conocimiento, investigar es encaminarse hacia lo desconocido, es ir en busca de aquello que no conocemos como individuos y como especie. Las enseñanzas universitarias han incorporado siempre esta idea de forma natural, orientadas como están hacia el doctorado, el nivel académico que por definición se identifica con la investigación. En las últimas décadas, sin embargo, el concepto de investigación se ha insinuado en otros espacios, donde ha originado encendidos debates y ha planteado retos a legisladores, profesionales y estudiantes. Es este, sin duda, el caso de la Música. Los cambios legislativos introducidos en Europa con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, así como los nuevos marcos curriculares promovidos en otras partes del mundo, han evidenciado la necesidad de una reflexión en profundidad en torno a lo que entendemos por investigación en el ámbito artístico. Un debate que, por otra parte, trasciende lo académico y plantea problemas que se relacionan con conceptos, realidades y prácticas que conforman el eje vertebral de la vida profesional del músico.

Si investigar supone buscar nuevos caminos, nuevas formas, nuevos procesos, cualquier producto artístico podría parecer, de una u otra forma, el producto de una investigación. La originalidad del resultado se presenta, sobre el papel, como una calidad irrenunciable de la actividad artística. La realidad, sin embargo, es más compleja. Los paradigmas en los que se sustentan las carreras de estudio y la vida profesional de miles de músicos de todas las edades son a menudo alejados de la idea de una investigación comparable a la que hallamos en otras ramas del saber. El peso de las tradiciones, la figura icónica del maestro, el uso constante de una terminología imaginativa y cargada de metáforas cuyo significado pocos parecen interesados en concretar, son sólo algunos de los tantos aspectos que alejan gran parte de la práctica artística de las metodologías y de los procesos propios de la investigación tal como ésta es entendida en el mundo académico.

Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la carrera académica mayoritaria en nuestros Conservatorios y en las Universidades que ofrecen estudios de música, la música de tradición europea, clásica, académica, erudita, de concierto o como queramos denominarla caracterizada a partir del siglo XIX por una creciente polarización entre las actividades del intérprete y del compositor. En lugar de ensalzar a un músico integral capaz de componer, improvisar e interpretar, se fue buscando al especialista centrado únicamente en una sola de esas facetas. Y durante el siglo XX, mientras la improvisación pasaba rápidamente a un segundo plano, la composición se convertía en el único foco en el que poder hablar de verdadera creación.

Los intérpretes de estética neoclásica, sobre todo a partir de la década de 1930, empezaron a hablar con orgullo de su renuncia a anteponer su personalidad a la objetividad de la notación, y trasladar al público la idea del compositor que se convirtió en el eje del código deontológico del intérprete, una despersonalización perfectamente integrada en la estética musical de esos años, pero ante la cual no está claro dónde podría ubicarse la idea de una investigación.

El hecho de que muchas de las consignas de esos años sigan tan presentes en nuestros centros educativos, y que las grabaciones de referencia de aquella época suenen todavía tan actuales hoy en día, demuestra la tenacidad de esas ideas, pero ¿qué puede aportar la investigación a la actividad de un intérprete que se define como artista?. ¿Es la investigación una herramienta de futuro?. ¿Es función del investigador ponerse al servicio del compositor? ¿Podrían ambos, compositor e intérprete, dedicarse al proceso de investigación?.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que, la investigación artística es una asignatura necesaria para el proceso evolutivo y pedagógico de la Música, por la doble vertiente de estudio y creación y nuevos procesos creativos que permitirán en todo caso la transversalidad y la aplicación de los nuevos paradigmas de las investigaciones al aprendizaje y formación musical de excelencia y de futuro. En toda investigación existe un estudio pormenorizado y detallado del impacto que supone para toda la sociedad en su conjunto y será muy bueno y necesario saber cuanto beneficio humano poseen las investigaciones artísticas.

Músicos y profesionales de la industria musical están actualmente volcados en la búsqueda de propuestas alternativas a lo existente, incluso donde la tradición es más fuerte, ferias especializadas como Classical, Next, en Viena, y Expoclásica, en Madrid, iniciativas como el Podium Festival de Esslingen, plataformas como Emusicarte, conjuntos como el Ensemble Resonanz, las propuestas audiovisuales de Anderson & Roe, o una realidad ya consolidada como Yellow Lounge, creada nada menos que por Deutsche Grammophon, son tan sólo algunas de las tantas caras de una inquietud que está llegando rápidamente hasta los que hasta hace poco eran fortines conservadores poco propensos a la aventura. Y que esta experimentación encuentre un espacio propio en el ámbito educativo es esperanzador. No sólo porque esto puede animar a muchos jóvenes a buscar caminos alternativos, sino porque los obliga a encontrar metodologías rigurosas, marcos teóricos adecuados y formatos que permitan evaluar y comparar los resultados de sus investigaciones. @mundiario

Bibliografía, datos y textos: “Investigación Artística en música”. Autores: Rubén López Cano y Ursula San Cristobal. Investigación financiada por el Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional Para la Cultura y las Artes de México, emisión 2013, SC/PFPCC/E29/078/13. ESMUC Escuela Superior de Estudios Musicales de Cataluña.

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