David Miralles gana el premio Idea de Valor con un dibujo que reivindica el derecho a una vivienda digna
Es una muestra de solidaridad y empatía hacia todas aquellas personas que han perdido sus viviendas, así como para los inmigrantes que recorren miles de kilómetros en condiciones precarias y viven en nuestro país sin un techo donde resguardarse, o se encuentran hacinados en espacios muy reducidos. Es una llamada de atención para colocar el arte y el conocimiento en el lugar que verdaderamente se merecen. El dibujo de este joven pintor madrileño, de tan solo diecinueve años, es la materialización de la forma más bella y sincera de representar y reivindicar un derecho esencial para todos los seres humanos: el derecho a una vivienda digna, que nunca deberíamos olvidar.
Todos los detalles que muestra tienen un profundo significado y están milimétricamente diseñados, al igual que los componentes de una compleja obra arquitectónica en la que nada escapa al azar. El papel se ha transformado en una baldosa de 60 x 60 cm que, al levantarla, te hace sentir la pesada losa que bastantes familias han tenido que padecer en busca de un hogar. Un sueño inalcanzable en muchos de los casos. Los trazos se han transformado en 197 fechas que representan, mes a mes, las subidas de precio que ha experimentado la superficie de dicha baldosa en una vivienda ubicada en el centro de Madrid desde enero del año 2008. Las fechas y precios están perfectamente colocados como fríos bloques de edificios que no dejan ningún espacio a la flexibilidad ni a la libertad de elección.
En un lado muy visible del cuadro, se encuentra la página 25 de la Constitución, que incluye el texto del artículo 47 tachado en rojo, en el que se señala que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, así como la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para hacer efectivo ese derecho y evitar la especulación. A través de las líneas rojas que se superponen a cada una de estas palabras, David muestra cómo la realidad ha dado un fuerte revés a este derecho y critica la injusticia y sinrazón de los aumentos de precios que dejan en clara desventaja a los más necesitados.
Este joven madrileño, galardonado con el premio Idea de Valor otorgado por la Fundación Gestión del Conocimiento al mejor dibujo en la Semana de las Ideas, no es un pintor común. Es un artista con un enorme talento innato que desde los catorce años ha invertido parte de sus limitados recursos económicos en su formación y no ha dejado de visitar museos y exposiciones para buscar nuevas formas de expresión.
Sus cuadros no dejan indiferente a nadie, al igual que su forma de escribir y su manera de dibujar. Detrás de una mirada tímida, sus ojos llenos de verdad captan las ideas con extraordinaria rapidez. Se abstrae por completo del entorno, dibujando en el suelo sin importarle el tiempo ni las condiciones, evocando a los pintores renacentistas italianos que, sumergidos en su trabajo, pintaban los frescos sin apenas descansar.
Este cuadro presenta una clara diferencia con cualquier obra presentada hasta el momento en el mundo, nunca podrá venderse para demostrar, por expreso deseo de la Fundación, que el arte está por encima del dinero y de la especulación y que los valores y los derechos no se venden. Habrá personas con una enorme riqueza y poder que compren las obras de los pintores más ilustres, los edificios situados en las zonas de mayor poder adquisitivo del mundo, incluso que puedan adquirir islas enteras, pero ninguna de ellas, con toda su riqueza, podrá nunca comprar alguna de las obras a las que se otorgue el premio Idea de Valor.
Las obras podrán exponerse en aquellos lugares que entiendan que jóvenes con tanto talento como David Miralles, con un pensamiento crítico y un nivel de madurez tan grande, merecen un reconocimiento mayor por parte de toda la sociedad. Ellos requieren más atención de los medios de comunicación porque el arte no sobrevive admirando las obras del pasado, sino dando más oportunidades a estos jóvenes innovadores, libres y disruptivos que representan el presente y el futuro de las ideas creativas. Si no les brindamos las oportunidades que necesitan, perderemos fragmentos de nuestra cultura y con ello dejaremos morir una parte fundamental de nuestra esencia.
Es hora de que instituciones públicas, privadas, empresas y políticos reconozcan sus méritos porque son el mejor ejemplo para las actuales y futuras generaciones, y porque demuestran con mucha inteligencia que el arte transmite valores y es necesario cuidarlo y mimarlo, pero nunca olvidarlo. @mundiario