Un chiste clásico... mejorado

Este Obdulio nunca deja de asombrarme. Hoy me trae un chiste clásico para que lo analice. Él cree que, a pesar de su clasicismo, el chiste tiene un problema que lo hace menos efectivo de lo que pudiera ser. / Relato literario

Muchacha leyendo carta / entaconadas.co
Una joven lee una carta / entaconadas.co

No entiendo ni jota. ¿Cómo un chiste que ha resistido los rigores del tiempo puede tener defectos? Bueno, eso es lo que asegura mi amigo. Veamos:

Un hombre es asignado a trabajar en Madrid y deja a su novia en Miami. A las dos semanas recibe una carta de la chica:

Querido Pepe:

Ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel varias veces desde que te fuiste y creo que ni tú ni yo nos merecemos esto, lo siento. Por favor, devuélveme la foto que te envié.

Con todo mi aprecio,

María.

El hombre, muy herido, les pide a todos sus compañeros de trabajo que le regalen fotos de sus novias, hermanas, amigas, tías y primas. Mete todas las fotos en un sobre, junto con la de María, e incluye una nota que dice:

María, perdóname, pero no puedo recordar quién eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y devuélveme el resto.

–¿Te das cuenta?

–¿De qué, Obdu?

– ¡Es un chiste machista, chico! El hombre hace quedar mal a la mujer y eso no tiene gracia. Es sólo clásico entre la caterva de machistas que hay en el mundo.

Me quedo analizando el argumento de mi amigo durante 27 segundos y al cabo le digo:

– ¿Y tú lo puedes mejorar?

– ¡Claro! Escucha:

Una muchacha es asignada a trabajar en Madrid y deja a su novio en Miami. A las dos semanas recibe una carta del chico:

Querida María:

Ya no puedo continuar con esta relación. La distancia que nos separa es demasiado grande. Tengo que admitir que te he sido infiel varias veces desde que te fuiste y creo que ni tú ni yo nos merecemos esto, lo siento. Por favor, devuélveme la foto que te envié.

Con todo mi aprecio,

Pepe.

La muchacha, muy herida, les pide a todas sus compañeras de trabajo que le regalen fotos de sus novios, hermanos, amigos, tíos y primos. Mete todas las fotos en un sobre, junto con la de Pepe, e incluye una nota que dice:

Pepe, perdóname, pero no puedo recordar quién eres. Por favor, busca tu foto en el paquete y devuélveme el resto.

Me quedo pensativo durante otros 27 segundos. En el segundo 28, Obdulio interrumpe mis pensamientos:

– ¿No está mucho mejor?

– Sí, me parece… pero, ¿no es un chiste feminista ahora?

Los ojos saltones del Obdu casi se le salen de las órbitas, tal es su disgusto. Da un resoplido, da media vuelta y se va.

Yo me quedo pensando, ¿habré dicho algo errado? @mundiario

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