La asistencia a las salas de cine españolas baja un 8% en 2025

Menos público, taquilla irregular y salas que cierran: el cine en España retrocede mientras el sofá gana la partida.
Una sala de cine. / RR. SS.
Una sala de cine. / RR. SS.

Las luces se atenúan, la pantalla se enciende… y cada vez hay menos gente sentada frente a ella. La asistencia a las salas de cine en España cayó un 8% en 2025, según los datos hechos públicos por Comscore, confirmando una tendencia que ya no puede calificarse de coyuntural. Con 65 millones de espectadores y una taquilla de 453 millones de euros, el cine resiste, pero lo hace con evidentes signos de fatiga. En 2024 ya había retrocedido un 5%. Dos años consecutivos de caídas consolidan una pregunta incómoda para la industria cultural: ¿está perdiendo el cine su lugar en la vida cotidiana de los españoles?

El retroceso no ha sido lineal ni homogéneo. El primer semestre de 2025 ofreció un espejismo de recuperación, con un crecimiento del 3% respecto al año anterior. Sin embargo, la segunda mitad del ejercicio borró cualquier atisbo de optimismo: el descenso provisional del 16%, con desplomes especialmente severos en octubre y noviembre, marcó el ritmo de un año que terminó claramente en negativo. El calendario, tradicional aliado del cine, dejó de serlo.

Paradójicamente, el problema no parece estar en la falta de grandes títulos. Avatar: fuego y ceniza firmó el mejor estreno del año, con 6,2 millones de euros en su primer fin de semana, mientras que Lilo y Stitch se coronó como la película más taquillera del año en el acumulado, liderando además el mejor fin de semana de 2025. El público acude cuando el evento lo justifica. El problema es todo lo demás.

El cine como excepción y no como hábito

Ir al cine ha dejado de ser un gesto automático. Ya no forma parte de la rutina cultural semanal, sino de una decisión puntual, casi extraordinaria. Las cifras de la SGAE lo subrayan con crudeza: cada español compró de media 1,5 entradas en todo el año, el nivel más bajo jamás registrado fuera del periodo pandémico. El cine no ha desaparecido del imaginario colectivo, pero sí del calendario personal.

El hogar gana la batalla emocional

Mientras las salas pierden público, las pantallas domésticas ganan tiempo, atención y afecto. El 15% de la población ve películas en casa a diario y más del 60% lo hace al menos una vez por semana. No es solo una cuestión tecnológica, sino emocional: ver cine en casa se percibe como cómodo, accesible y compatible con una vida acelerada. La falta de tiempo aparece como la principal razón para no ir al cine, seguida del precio de la entrada. El sofá no compite en espectacularidad, pero sí en conveniencia.

Quién va al cine y quién ha dejado de ir

El perfil del espectador también dibuja una fractura generacional. Los jóvenes y adultos de entre 15 y 54 años acuden más que la media nacional; a partir de los 55, la asistencia cae en picado. Influyen los estudios, el nivel adquisitivo y vivir en grandes ciudades, pero también una variable silenciosa: la costumbre. Un 11,6% reconoce abiertamente que no va al cine porque prefiere las plataformas. No es rechazo al cine, es sustitución del ritual.

El cine español resiste, pero no despega

La producción nacional mantiene una cuota de mercado del 19%, idéntica a la de 2024, con 12 millones de espectadores y 78 millones de euros recaudados. El dato es estable, pero poco estimulante. Solo Padre no hay más que uno 5 logra colarse en el top 10 anual, y lo hace en el octavo puesto. El cine español no se hunde, pero tampoco conquista nuevos públicos.

Las consecuencias materiales ya son visibles. En 2024 desaparecieron 39 salas, todas independientes, dejando el parque cinematográfico español en su nivel más bajo en una década. Cada cierre es más que un dato: es un barrio que pierde un punto de encuentro, una ciudad que apaga una luz cultural. El cine sigue existiendo, pero cada vez en menos lugares.

La caída del 8% en 2025 no es solo una cifra: es el reflejo de un cambio profundo en la relación entre el público y la experiencia cinematográfica. @mundiario

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