Los años tranquilos, desde la perspectiva de una mujer que desafía todos los moldes

Esta primavera, cuando Trump ha vuelto a alzarse con el cetro del poder mundial y el cambio climático ha dejado de ser una amenaza para convertirse en un paisaje cotidiano, irrumpe una novela de Llerena Perozo Porteiro que invita a la reflexión desde la memoria encendida.
El libro Los años tranquilos, de Llerena Perozo Porteiro. / Mundiario
El libro Los años tranquilos, de Llerena Perozo Porteiro. / Mundiario

Los años tranquilos, de Llerena Perozo Porteiro, publicada ahora en castellano por Roca Editorial –sello creado por Zeta e integrado en Penguin Random House–, se presenta como un artefacto literario de precisión y profundidad, una suerte de creación sentimental que, bajo la apariencia de una historia de amor e intriga, traza una cartografía del siglo XX desde la perspectiva de una mujer que desafía todos los moldes.

La protagonista, María García, emerge de la bruma de un pueblo asturiano aislado, nacida en las primeras décadas del siglo pasado. Al estallar la Guerra Civil española, huye sola siendo apenas una niña. Este punto de partida, marcado por la violencia y el desarraigo, no es un simple recurso narrativo: es la semilla de una exploración más honda, la de cómo una vida humana, por insignificante que parezca, puede convertirse en epopeya. Sin caer en el sentimentalismo ni en el panfleto, Llerena Perozo Porteiro construye un personaje que se rebela contra el destino trazado para las mujeres de su tiempo. En la huida, en la subsistencia, en el asombroso descubrimiento de su propio talento, que la llevará a recorrer el mundo, María no es solo una figura individual: es símbolo, espejo, memoria colectiva y voluntad personal.

Lo notable es que esta novela, con su aliento largo y su prosa contenida, no se conforma con el relato de superación o la crónica del éxito. Los años tranquilos rehúye la tentación de lo edificante. En su lugar, ofrece una mirada matizada sobre las luces y sombras de una existencia vivida a fondo: errores, decisiones difíciles, caminos solitarios, incluso la toma de la justicia por su mano. Esa tensión entre libertad y culpa, entre determinación y duda, recorre cada página como una cuerda floja sobre la que se equilibra la protagonista. Lo que en manos menos hábiles habría podido devenir en melodrama, se transforma aquí en meditación narrativa sobre la identidad, el paso del tiempo, la fragilidad del recuerdo.

La estructura de la novela refuerza esta impresión: lejos de seguir un hilo cronológico convencional, la historia se despliega como un conjunto de relatos que se entrelazan con sutileza. Fragmentos, escenas, momentos que se suceden en Los años tranquilos con ritmo medido, como si el lector fuese descubriendo un tapiz bordado con paciencia y sabiduría. Este enfoque narrativo permite que el pasado se revele no como una secuencia lineal, sino como un campo de fuerzas en el que lo vivido, lo recordado y lo imaginado se funden.

Compromiso con la igualdad

La publicación de Los años tranquilos en castellano tiene, además, una dimensión política y simbólica que la propia autora no oculta. Llerena Perozo Porteiro, nacida en Vigo en 1974 y conocida por su compromiso con la igualdad, la justicia social y la defensa del medio ambiente, ha desarrollado buena parte de su trayectoria literaria en lengua gallega. Su decisión de dejar en 2020 la vida urbana en Santiago de Compostela para instalarse en Gargalleira (Silleda), en el rural pontevedrés, no fue solo un cambio de escenario: fue también una afirmación vital y estética. Desde allí colabora con diversos medios y publica obras como Pérez. Historia dun triunfo o el manual Sementamos igualdade. En 2025, se embarcó además en la creación de un universo literario paralelo, Orud, dentro de las páginas del Diario de Pontevedra, donde sigue explorando cuestiones cruciales como el cambio climático, las relaciones humanas o la desigualdad.

Por eso no es trivial que esta novela haya sido traducida y editada ahora en castellano con un cuidado poco habitual para una obra previamente publicada en gallego. Como señala la propia autora, todavía pesa en el mundo editorial la percepción de que las lenguas no hegemónicas son barreras más que cauces. El hecho de que una obra nacida en gallego cruce esta frontera con éxito –y sin perder su aliento poético ni su espesor moral– es, como ella dice, “una señal de que algo está cambiando”. No es solo una conquista personal; es una grieta en el muro de la invisibilización cultural.

Una forma de resistencia serena

En un presente donde la distopía se ha naturalizado, Los años tranquilos propone una forma de resistencia serena: la de contar, la de recordar, la de narrar con dignidad y con estilo. María García, la niña fugitiva, la mujer que se hizo a sí misma, no se deja encasillar ni como heroína ni como víctima. Es, en todo caso, testigo lúcido de un siglo convulso, y su historia –que es también la de miles de mujeres silenciadas por la historia oficial– late con fuerza bajo la piel del texto.

La nueva obra de Llerena Perozo Porteiro ve la luz en esta primavera de 2025 en la que, como ella dice, Donald Trump es dueño del mundo, por segunda vez, y el cambio climático ya es una evidencia. Seguramente a María García –su protagonista– "no le sorprendería", concluye la autora en el cierre de la novela. Pero hasta llegar hay ahí hay 405 páginas, que en realidad no son tantas porque la estructura de la novela pivota sobre un conjunto de relatos que se van sucediendo, sin que ocupen todo el espacio de todas esas páginas.

Quizá lo más sorprendente de esta novela sea su capacidad para combinar lo íntimo con lo épico, lo personal con lo político. El lector no asiste aquí a una reconstrucción fría del pasado, sino a una experiencia emocional y estética que exige atención, sensibilidad y, sobre todo, tiempo. Porque, paradójicamente, en estos tiempos tan ruidosos y veloces, leer Los años tranquilos se convierte en un acto de desaceleración, de escucha, de reencuentro con una forma de narrar que no busca gritar, sino resonar. Y, en esa resonancia, quien se atreva a leer esta flamante novela encontrará más que una historia: encontrará una vida. @mundiario

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