El Petro, una alegoría del fallido Gobierno de Nicolás Maduro

La criptomoneda fue la mayor víctima de la trama de corrupción en torno a Tareck El Aissami, el ex ministro de Petróleo caido en desgracia, que causó a su vez el desplome de la Superindentencia de Criptoactivos de Venezuela. 
Petro. / RR SS.
Petro. / RR SS.

Entender la economía de Venezuela es un reto para quien la mira desde afuera. En el año 2018, ahogados por las sanciones económicas y la mala gestión de los recursos nacionales, el Gobierno de Nicolás Maduro lanzó el Petro -PTR-, un token o criptomonada con la que empezaron a manejar sus transacciones económicas internacionales apoyados no en dinero, sino en otros recursos muy preciados de Venezuela: el petróleo y el oro. 

Fue lanzada con un gran despliegue promocional por parte del Gobierno chavista, pero ahora, pasa por una fase terminal que parece no tener retorno. Todo parece que ocurrirá de forma progresiva y la moneda básicamente desaparecerá hasta que ya no sea utilizada en todo el territorio nacional, lo que si deberá suceder, será que el Gobierno debe asumir deudas y cerrar los compromisos con acreedores.

Desde mayo, la cadena de bloques del Petro empezó a presentar irregularidades y la app #PetroApp comenzó a mostrar cada vez más fallas. Esto no es casualidad, en realidad es causalidad. Viene amarrado a la reciente trama de corrupción en PDVSA, la estatal venezolana, que se vio afectada por un caso de corrupción asociado directamente con Tareck El Aissami, quien hasta febrero ejerció como presidente de Petróleos de Venezuela y vicepresidente del Área Económica del Gobierno de Nicolás Maduro. 

La criptomoneda fue lanzada para hacer frente al derrumbe de la economía debido a los controles de cambio y precios que enfreta el país, también como una herramienta para transar activos y capitalizar recursos, bajo la iniciativa de que se apoyaba en los inagotables reservas petroleras internacionales certificadas en el país.

El presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, junto al ministro del Petróleo, Tareck El Aissami, ambos sancionados por Estados Unidos por corrupción. / El Nacional
El presidente (de facto) de Venezuela, Nicolás Maduro, junto al exministro del Petróleo, Tareck El Aissami, ambos sancionados por Estados Unidos por corrupción. / El Nacional

Progresivamente y gracias a la campaña de los oficialistas, tanto usuarios como comerciantes y grandes empresas, empezaron a realizar cambios de bolívares a Petros. En 2018, el Petro desembarcó en Venezuela con relativo éxito y con el chavismo queriendo utilizarla para evadir las sanciones internacionales.

Entonces también nació la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacript), que quedó a cargo de Joselit Ramírez, un nombre muy cercano a El Aissami en lo personal y también en lo político. Hoy en día, está en prisión. Otro nombre asociado a la trama, es el de Hugbel Roa, también amigo de El Aissami, que ejercía como ministro de Ciencia y Tecnología y Educación Universitaria. Estuvo encargado de presentar el proyecto del Petro cuestión que hoy en día también el valió un cupo para la cárcel. Hasta ahora, la purga de los corruptos arrastró a gran parte del personal de Sunacript, el cual estuvo si un jefe por varios meses hasta hora, que recientemente quedó a cargo de Anabel Pereira.

El Petro terminó cumpliendo con su fin, el cual era servir para comercializar los activos venezolanos en el mercado negro para salterse las sanciones internacionales. Su utilización era oscura, por tanto, no sorprende que diversos actores se hayan aprovechado de esto para desviar el dinero conseguido. En pocas palabras, es un experimento más que propone el chavismo y que termina en fracaso. El Aissami, una pieza clave en el monopolio chavista, no ha sido encarcelado oficilamente, pero desde que renunció a su cargo su paradero es desconocido. Se dice que vive en su mansión donde apenas recibe visitas y no parece que vuelva a la política luego de caer en desgracia y la cúpula chavista lo apartara de forma definitiva. @mundiario

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