No voy a pedirle a nadie que me crea es una película frustrante. Hoy vamos a hablar de este reciente estreno de Netflix, una película mexicana que busca hacer una denuncia en torno a las redes del crimen organizado, pero lo hace de una manera tan compleja que termina por generar una trama lenta, con agujeros de guión y que simplemente no tiene ni pies ni cabeza.
Los problemas de No voy a pedirle a nadie que me crea
De inicio se queda el sentimiento amargo de que el primo le arruina la vida al protagonista por, de algún modo, involucrarlo con el narco, y esto sólo hace que su vida se vaya al diablo. Aquí el filme acierta en exponer cómo es el chantaje de los capos, en las amenazas con matar a los familiares o personas queridas; pero luego en su intento de generar un thriller de suspenso se pierde.
Las interacciones entre personajes se sienten sumamente forzadas, y realmente no entiendes por qué el crimen organizado necesita a Juan Pablo, el protagonista de la historia, si ya tiene conexiones con todos los altos mandos.
Y así como el guión tiene estas fallas, las actuaciones del elenco principal son planas en todo momento, intentan mostrar que la crisis nerviosa del protagonista es severa con el tema de su dermatitis aguda, pero su cara siempre es neutra, y pareciera que su director y guionista Fernando Frias no tuviera idea de cómo ahondar en la psique de sus personajes, porque carecen de personalidad, y sabes que tienes un problema cuando un personaje secundario que aparece como en 5 o 10 minutos de la cinta se convierte en el más destacado.
Una satira fallida
Y otro problema del filme es su intento de sátira. Por la naturaleza del tema tiene que ser un humor negro sumamente ácido para tener efecto, pero lo que vendes como un drama con comedia, termina por no encajar con lo que está en pantalla, porque el personaje de la mamá es el único que explota esto, y sus diálogos solo generan silencio y un poco de incomodidad.
Sonora y visualmente la película tampoco sobresale, y lo único que acierta es en su final, que deja en claro que la vida está lejos de ser un cuento de hadas. Puedes verla en Netflix, aunque si quieres acercarte más al tema, la miniserie Somos es una gran recomendación, también está disponible en Netflix y narra de manera cruda y sin censura las vivencias de las víctimas de la guerra del narcotráfico. @mundiario
