La terapia del bostezo: por qué simular uno puede calmar tu sistema nervioso

El bostezo no es solo señal de cansancio o aburrimiento. De hecho, es una respuesta natural del sistema nervioso parasimpático, ese que nos ayuda a relajarnos después del estrés.
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Mujer bostezando / Pixabay

¿Y si te dijéramos que bostezar a propósito podría ayudarte a reducir el estrés, mejorar tu concentración y equilibrar tu sistema nervioso? Aunque suene extraño, esta técnica está ganando terreno entre terapeutas somáticos y coaches de bienestar. Se llama terapia del bostezo, y su premisa es simple: fingir un bostezo tiene efectos reales sobre el cuerpo y la mente.

El bostezo no es solo señal de cansancio o aburrimiento. De hecho, es una respuesta natural del sistema nervioso parasimpático, ese que nos ayuda a relajarnos después del estrés. Al simular uno (con o sin sueño real), activamos este sistema de forma intencional, generando una sensación inmediata de calma, liberación de tensión muscular e incluso mejor oxigenación cerebral.

Esta técnica se está utilizando en rutinas de respiración consciente, yoga, mindfulness y neuroterapia. Al igual que ocurre con la risa fingida (que también genera beneficios reales), el cuerpo no siempre distingue entre lo “real” y lo simulado cuando se trata de gestos físicos que desencadenan respuestas químicas.

Puedes probarlo ahora mismo: abre la boca ampliamente, lleva el aire profundo hacia el diafragma, estira los músculos faciales... y repítelo varias veces. Verás cómo el cuerpo reacciona con un suspiro real, incluso si al principio parecía un acto forzado.

Si buscas una forma natural, rápida y gratuita de reducir el estrés, empieza por bostezar. Tu sistema nervioso —y tu mente acelerada— te lo van a agradecer. @mundiario

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