La leche materna, un tratamiento vital para los bebés prematuros

En el Día Mundial de la Donación de Leche Materna, recordamos por qué este alimento salva vidas desde el primer día.
Alba Sánchez, enfermera asesora de lactancia en el CHUAC. / M.M.
Alba Sánchez, enfermera asesora de lactancia en el CHUAC. / M.M.

La leche materna es mucho más que alimento. Es un medicamento natural, una herramienta de salud pública y, en muchas ocasiones, el único recurso que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en un bebé prematuro. En el Día Mundial de la Donación de Leche Materna, conviene recordar que amamantar —o donar leche— no es solo un acto de amor, también es un acto de justicia y de equidad.

En unidades neonatales de todo el mundo, la leche materna se considera parte activa del tratamiento clínico. Así lo defiende con firmeza Alba Sánchez, enfermera asesora de lactancia en el Hospital Universitario de A Coruña (CHUAC), referente en el acompañamiento a madres lactantes y en el cuidado neonatal.

“Para un niño prematuro, la leche materna es parte de su tratamiento”, afirma.

Y con razón. Para los recién nacidos más vulnerables —aquellos que llegan al mundo semanas antes de lo esperado, con órganos inmaduros y sistemas frágiles—, la leche materna no solo nutre, también protege frente a infecciones, facilita la digestión, favorece el desarrollo neurológico y fortalece el vínculo madre-hijo gracias a la liberación de oxitocina durante el contacto piel con piel.

Una decisión informada, no impuesta

Hablar de lactancia materna en 2025 exige, ante todo, un enfoque basado en derechos. Desde 2016, Naciones Unidas reconoce la lactancia como un derecho humano. Y eso cambia el relato: no se trata de convencer a las madres, sino de garantizar que puedan tomar decisiones informadas, libres de presiones, estigmas o desinformación.

Según Alba Sánchez, es clave cambiar el discurso: “No hay que justificar por qué dar el pecho. Lo que hay que explicar es cuáles son los riesgos de no hacerlo. Solo así las madres podrán decidir con conocimiento”.

Y esos riesgos son reales: desde mayores tasas de enfermedades respiratorias hasta alteraciones metabólicas o inmunológicas en la infancia. Pero para poder elegir, hace falta tener acceso a información veraz, apoyo emocional y profesionales bien formados.

Mitos, miedos y falta de apoyo

Aunque la intención de amamantar es cada vez más alta, muchas madres se enfrentan a barreras prácticas y emocionales desde el primer momento. “Nos encontramos con familias que llegan con muchos mitos y muy poco conocimiento real sobre lactancia”, explica Alba.

El problema se agrava en el puerperio inmediato, un periodo de alta vulnerabilidad física y emocional. Por eso, el rol de los profesionales sanitarios es clave: acompañar sin presionar, enseñar sin imponer, y detectar cuándo una madre necesita más apoyo.

“No todas están preparadas para asumir ese reto en los primeros días. Hay que dar estrategias, personalizar el acompañamiento y proteger la producción de leche sin generar más ansiedad”, añade.

La donación: cuando la solidaridad alimenta

Los bancos de leche materna son otra pieza clave en esta cadena de cuidados. Gracias a la generosidad de mujeres donantes, muchos bebés prematuros pueden recibir el alimento que sus madres no pueden ofrecerles en ese momento, ya sea por problemas de salud, separación física o dificultades con la producción.

Este sistema, que requiere controles sanitarios estrictos, ha demostrado reducir la mortalidad y mejorar la recuperación en neonatos hospitalizados. Donar leche materna es un gesto silencioso que puede salvar vidas.

El papel del entorno: trabajo, políticas y cultura

Uno de los grandes obstáculos para mantener la lactancia es la vuelta al trabajo. Las bajas de maternidad en muchos países —incluido España— siguen siendo insuficientes para garantizar la lactancia exclusiva durante los seis primeros meses, tal y como recomienda la OMS.

A esto se suma la falta de espacios adecuados para la extracción de leche en los entornos laborales, la escasa formación en lactancia de algunos profesionales y una cultura que, en muchos casos, sigue poniendo en duda la capacidad de la mujer para amamantar.

“La lactancia necesita políticas públicas valientes, condiciones laborales dignas y una red de apoyo real. No podemos pedir que las madres lo hagan todo solas”, subraya Alba.

Una cuestión de salud pública

La lactancia no es una elección privada: es una estrategia global de salud. Las autoridades sanitarias coinciden en que fomentar y proteger la lactancia materna puede reducir la carga de enfermedades, mejorar los indicadores de salud infantil y contribuir al desarrollo sostenible.

En palabras de Alba Sánchez: “A veces nos obsesionamos con la tecnología y nos olvidamos de lo básico: el contacto humano, el cuidado canguro, el acompañamiento emocional. La lactancia no es solo técnica. Es cuerpo, es vínculo, es respeto”.

Un llamada a la acción

Hoy, 19 de mayo, Día Mundial de la Donación de Leche Materna, no basta con celebrar a las donantes. Es el momento de impulsar cambios estructurales: más formación en lactancia para los sanitarios, más recursos para las familias, más protección institucional para que las madres puedan ejercer su derecho a alimentar sin renuncias ni barreras.

Porque cuando hablamos de leche materna, hablamos de vida, de salud, de presente y de futuro. @mundistyle

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