Lamborghini Veneno Roadster; diseño, exclusividad y exaltación de los sentidos
El espectacular ultradeportivo combina diseño, prestaciones y alta tecnología. Una exclusiva máquina de la que solo se fabricarán 9 unidades al año.
La década de los 60 llegaba a su fin. Corrían tiempos de ideales y revoluciones contraculturales, donde se fraguaban cambios históricos. Era, en aquel escenario de rechazo a la autoridad y la jerarquía, donde el Lamborghini Miura SV pugnaba con el Ferrari 365 GTB/4 Daytona.
Aquella incipiente rivalidad entre el Cavallino Rampante y el toro de lidia, el Raging Bull, ha evolucionado, regalándonos el impactante Lamborghini Veneno Roadster, una excelsa obra de ingeniería en la que diseño y alta tecnología se funden creando un concepto único.
El Veneno Roadster es una impresionante máquina que destaca por su atrevido diseño, prestaciones y exclusividad. En este apartado se abriría un interesante debate, en el que podríamos incluir el McLaren P1, el Ferrari “La Ferrari” y el Bugatti Veyron. Es probable que los actuales Zenvo ST1 o el Koenigsegg Agera R puedan acercarse a este concepto, mientras que modelos como el Pagani Huayra o el Hennessey Venom GT, sinceramente, no creo que lo hagan. Sea como fuere, encontrar un rival directo a este Lamborghini en cuanto a historia, pasión, diseño y precio, es complicado.

En el aspecto tecnológico, cuenta con un monocasco de fibra de carbono, chasis de competición y una perfecta distribución de cargas, que lo convierte en un prototipo de carreras apto para la vía pública. Presenta una tracción integral permanente de generación Haldex IV, suspensión ajustable en diferentes grados y una rápida transmisión ISR de 7 velocidades. Las llantas monotuerca, con forma de turbina, ayudan a disipar el calor de sus frenos carbocerámicos.
El aerodinámico frontal destaca por sus líneas afiladas y las ópticas verticales, mientras que su visión trasera nos muestra un alerón regulable dividido por una aleta central situada en el vano del motor, que además de dar continuidad al diseño, mejora la estabilidad en el frenado. Su zaga es una de las más agresivas e impactantes que recuerde, donde podemos apreciar unas originales ópticas lineales y salidas de escape agrupadas, adecuándose perfectamente al concepto de vehículo.

El interior está basado en elementos de fibra de carbono, destacando el monocasco -visible alrededor del túnel central- y los asientos ultraligeros tipo bucket, con CarbonSkin, un material de última generación patentado por Lamborghini. Como podemos observar en la foto, llaman la atención los 3 mandos de colores, que simulan los de un caza de combate.

Construido sobre la base del Lamborghini Aventador, su propulsor es un contundente V12 de aspiración atmosférica y 6.5 litros, con ciertos matices, ya que se aumenta la entrega hasta 750 CV a 8400 rpm, logrando un par de 690 Nm a 5500 rpm y una relación peso potencia de 1,99 Kg/CV. Sus prestaciones están a la altura de las expectativas, con una aceleración de 0 a 100 en 2,9 segundos y una velocidad máxima de 355 km/h. Una exaltación en sí misma, cuyo nombre proviene de un legendario toro de lidia, tal como es costumbre en la mayoría de los modelos de la Automobili Ferruccio Lamborghini SpA, fundada en 1963.
Siguiendo una política marcada por la exclusividad, sólo se fabricarán 9 unidades en el 2014, al módico precio de 3,3 millones de euros (impuestos no incluidos). Superado este detalle, ya sólo falta elegir un color, aunque la casa de Sant’Agata Bolognese nos seduce con el rosso veneno, creado exclusivamente para la ocasión.
Frank Sinatra afirmaba “Usted conduce un Ferrari cuando quiere ser alguien, usted conduce un Lamborghini cuando ya es alguien”. Para aquellos que puedan permitirse estos caprichos, será una difícil elección. ¿No creéis?.
