Sánchez y Feijóo son dos aves de vuelo corto en la perspectiva del Estado

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Protagonistas de un debate aburrido
De nuevo, como tantas veces se ha evidenciado, falta sentido del Estado, y eso lo vemos todos los días, como en el proceso para la renovación de los órganos judiciales del Estado.
Sánchez y Feijóo son dos aves de vuelo corto en la perspectiva del Estado

Desde hace algún tiempo, los debates parlamentarios actuales me aburren. No soporto estar delante del televisor escuchando tanta ramplonería. Me conformo con leer y contrastar las crónicas que los enfocan desde diversas posiciones y sacar mis propias conclusiones. Y esto va a peor. Tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez carecen de la cualidad de encender con la palabra. Son aburridos, monocordes, se insultan sin ni siquiera gracia la que en otros tiempos se exhibiera en el Congreso de los Diputados. Son aves de vuelo corto, como diría Fernández Flórez. Y tan corto. No parecen tener más horizonte que sus propias miras inmediatas. Francamente, no me interesa como oradores ninguno de los dos. Sánchez tiene la osadía de un sujeto que se sabe guapo (¡hay que ver la de piropos que le echa sus admiradoras, digo lo que diga!), y el otro quiere parecer un escolar aplicado, consciente de que su papel actual está prendido con alfileres hasta las próximas elecciones. Los resultados que le dan las encuestas más que a méritos propios parecen afluir de los deméritos del otro, y del hartazgo de sectores de la población que no se fían de quien presume de principios que no aplica. Pero tiene detrás una entusiasmada parroquia y, sobre todo, el apoyo de la variada gama que lo sostiene, desde la derecha católica vascongada, o sea, el PNV, aunque ahora sea un partido aconfesional, Bildu y aquellos del ERC; es decir, con todos aquellos que juró desde la tribuna del Congreso de que por “sus principios” nunca contaría para subirse al falcon. Y eso es como una sombra presente, permanente.

Pero también es cierto que ni el Gobierno yerra en todo, se equivoca y hace todo mal, como dice la derecha, ni la postura de ésta ante prioridades del país sea la que se espera que sea y debería ser consecuente con quien debe tener como prioridad del interés nacional. De nuevo, como tantas veces se ha evidenciado, falta sentido del Estado, y eso lo vemos todos los días, como en el ya escandaloso proceso para la renovación de los órganos judiciales del Estado, que va a peor.

Decía que Núñez y Sánchez son vuelos de ave corta y reflejan la progresiva pérdida de categoría de la clase política que padece el país, si se compara con otros hombres y tiempos. Pero lo peor es que la sociedad española está más polarizada que nunca y los viejos clichés que creíamos superados están más presentes que nunca. En una sociedad moderna de nuestro tiempo, si miramos a otros países europeos, las ideologías, legítimas en cuanto a la orientación y las prioridades de sus programas, predomina una visión panóptica, es decir, total y desde cualquier ángulo que se mire, de los intereses comunes del Estado. Pero las aves de vuelo corto carecen de la capacidad de remontarse, y eso es evidente. Tristemente [email protected] 

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