La 'reencarnación a la carta', seña de identidad del fútbol moderno en España

En las últimas décadas abundan los ejemplos de clubes ya desaparecidos cuyos 'equipos tributo' asumen su gloriosa historia, vida, obra y milagros pero no así las deudas de éstos

El Mérida AD se agenció ayer en Twitter el ascenso de su abuelo futbolístico, el Mérida CP, ya desaparecido.
El Mérida AD se agenció ayer en Twitter el ascenso de su abuelo futbolístico, el Mérida CP, ya desaparecido.

Los 'equipos tributo' surgidos en las últimas décadas en el fútbol español a causa de la integral transformación del modelo económico guardan un as debajo de la manga. Nacen sin deudas, con proyectos ambiciosos desde bajas categorías y con una afición que, legítimamente, ocupa el lugar de la masa social del equipo ya desaparecido. Además, y para más inri, asumen su herencia, una reencarnación, eso sí, 'a la carta'.

 

A muchos de estos equipos no les duelen prendas en agenciarse la gloriosa historia, vida, obra y milagros de su desaparecido antecesor. No sucede lo mismo, sin embargo, con las deudas que éstos dejaron y gracias a las cuales el equipo desaparecido pudo conseguir hitos deportivos de los que hoy presumen desde una nueva entidad. Mientras, en la cuneta, trabajadores, accionistas o proveedores de estas sociedades ya disueltas dan por perdido su dinero.

 

Casos sobran en toda España. Málaga, Granada, Mérida, Badajoz y un largo etcétera a lo largo del territorio nacional. Pero de entre todos ellos, hay un caso que fue más allá, hasta el punto de proceder a una suplantación de identidad. Es el caso del Extremadura UD, en la ciudad pacense de Almendralejo. En este caso no podemos decir, si quiera, que el equipo surgiera de las cenizas del CF Extremadura (aquel histórico de los 90 que logró dos ascensos a Primera División), ya que el nuevo proyecto nació con el club al que se quería imitar agonizando aún en los bajos fondos del fútbol regional extremeño. Un “quítate tú 'pa' ponerme yo”, cuestiones de viabilidad económica al margen.

 

Esta columna no es un ataque frontal; con estas líneas no pretendo que los aficionados de estos equipos no puedan tener la misma implicación que tenían con el club antecesor ni que, muchos menos, olviden su historia. Me refiero únicamente al aspecto más formal. Ayer, por ejemplo, tuiteaban desde la cuenta oficial del Mérida Asociación Deportiva (nieto, que no hijo, del Mérida CP) que hace 19 años consiguieron el ascenso a Primera División. Y lo hacían citándose a sí mismos. Creo que en estos casos se debería ser un poco más riguroso. Una persona que vea ese tuit desde Huesca, por ejemplo, puede pensar que es el mismo Mérida de entonces, tal y como se da a entender en el mensaje. Nada más lejos de la realidad...

 

Así, las entidades refundadas deben comenzar a respetar a aquellos clubes que aún hoy mantienen con vida su historia ininterrumpida, aquellos que en su haber no cuentan con grandes hitos deportivos, quizás porque tampoco adquirieron deudas para poder llevarlos a cabo, evitando así una disolución pero manteniendo, con todas las de la ley, el peso de la historia.

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