Políticos como Mariano Rajoy se olvidan de los problemas sociales y dan largas

Utilizan un lenguaje diseñado para ellos que hace que las mentiras parezcan verdades. Por encima, la mayoría de los medios de comunicación las repiten sin cesar: mentiras y calumnias pagadas.

Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy, en el Congreso.
Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy, en el Congreso.

"El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres"

(Platón)

Hace muchos años me contaban un absurdo y estúpido cuento, El cuento de la buena pipa, el cuento de nunca acabar .Un cuento que parecía ser prometedor y acababa siendo repetitivo, interminable y aburrido. El cuento en sí no existía.

Después de escuchar la hora y media del discurso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Debate sobre el estado de la Nación, en el que no ha dedicado ni un minuto a temas sociales -educación, sanidad, paro, pobreza, aborto, desahucios-, me da la sensación de que los políticos, intencionadamente, nos quieren contar y colar este cuento, con ánimo de darnos largas.

Utilizan un lenguaje diseñado para ellos que hace que las mentiras parezcan verdades. Y por encima, la mayoría de los medios de comunicación las repiten sin cesar: mentiras y calumnias pagadas.

No se invierte en crear empleo. Los 6.000.000 de parados están aparcados, como si no existieran. Un paro forzoso de personas que quieren trabajar. No se están tomando decisiones para crear de una vez por todas, una economía productiva. Soluciones y alternativas hay muchas, pero tan solo se aplican aquellas que van en contra del bien común. Hay personas que ni leen ni escuchan. Hacen oídos sordos a todo lo que pasa .Se conforman con las mentiras reconfortantes, las verdades resultan incómodas. Su vida se simplifica en un "a mí plin que me va bien". Han dejado de pensar en los demás y  con sus votos entorpecen el buen hacer y el progreso que deberíamos tener.

El suicidio de personas desalojadas de sus casas porque no pueden pagar la hipoteca es un hecho notorio en España. Un gobierno que consiente que esto suceda, ni es gobierno ni es nada humano. Ser pasivo es ser consentidor y cómplice de su mala gestión. Es hora de remover la conciencia, de ser honesto porque el cinismo de los políticos se ha elevado a virtud.

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