Frente a 200 Estados hay 6.000 comunidades que se consideran naciones
Si se define una nación por la voluntad y la adhesión emocional de sus componentes, Cataluña sin duda lo es, admite el historiador José Álvarez Junco en 'El País'.
Si se define una nación por la voluntad y la adhesión emocional de sus componentes, Cataluña sin duda lo es, admite el historiador José Álvarez Junco en 'El País'.
En el mundo actual hay 200 Estados, frente a unas 6.000 comunidades humanas que se consideran naciones, según sostiene el historiador José Álvarez Junco en un artículo que publica en el diario El País. "Si se define una nación por la voluntad y la adhesión emocional de sus componentes, Cataluña sin duda lo es. Pero si dejamos de lado las emociones y discutimos sobre entes soberanos se ve con más claridad que la declaración de independencia es inviable", destaca este especialista.
¿Qué es una nación? Según Álvarez Junco, lo que de verdad define a la nación es un elemento subjetivo: son grupos de individuos que creen compartir ciertos rasgos culturales y viven sobre un territorio al que consideran propio. El factor clave es, por tanto, la creencia, la voluntad, la adhesión emocional de sus componentes. "Vistas así las cosas -constata-, es innegable que Cataluña es una nación, porque así lo creen y quieren la mayoría de sus habitantes. Pero, exactamente por la misma razón, España también lo es; porque hay muchos millones de personas que se sienten españoles. Y quienes se niegan a decir “España”, sustituyéndolo por “Estado español”, están ofendiendo —y lo saben— a todos aquellos para quienes tal palabra tiene un alto contenido emocional."
Para este historiador, el nacionalismo es, en resumen, una fórmula política versátil, "la más versátil de todas las que en el mundo moderno han servido para legitimar el poder". ¿Qué significaría un Estado independiente para un ciudadano catalán actual?, se pregunta José Álvarez Junco, cuya respuesta es la siguiente: "Fronteras, los independentistas dicen que no quieren crearlas, que pretenden seguir en el espacio Schengen. Moneda, tampoco, pues prometen continuar con el euro. Ejército, no es su prioridad. Déficit fiscal, es discutible y además aseguran que son y van a seguir siendo muy solidarios. Bandera e himno, ya los tienen, los tenemos todos, y en abundancia. En términos prácticos, incluso si el proceso de secesión no fuera traumático ni costoso —cosa improbable—, la vida del ciudadano de a pie seguiría siendo muy parecida a la actual. Lo único nuevo serían unas compensaciones emocionales: saber que está en su casa, en Cataluña, fuera de las garras de la opresora España."
José Álvarez Junco no le ve viabilidad a una declaración de independencia que el Gobierno español recusaría, que no sería reconocida por los Estados europeos ni por casi ningún otro del mundo, que sería conflictiva y costosa y que sólo beneficiaría a algunos políticos.