España ha estado desde el 2004 a merced de dos presidentes gafados

Zapatero y Rajoy, al margen de su discutible competencia como líderes y estadistas, han sido dos cenizos que  han sumido a los españoles en una década de mal fario.

Zapatero y Rajoy. / RTVE
Zapatero y Rajoy. / RTVE

Zapatero y Rajoy, al margen de su discutible competencia como líderes y estadistas, han sido dos cenizos que  han sumido a los españoles en una década de mal fario.

Estaba allí, de Vicepresidente Portavoz del Gobierno, mientras el Prestige teñía de luto las rías y las playas de mi tierra. Abrió la boca, urbi et orbi, y se sacó de la manga los célebres “hilillos a la mar”, no sé si te acuerdas, que venía siendo una versión personal, intransferible e inoportuna de la expresión popular genuinamente española que se usa para rebajar la tensión en el ambiente: ¡pelillos a la mar! Fue darle la alternativa Aznar como líder y candidato del PP a inquilino de La Moncloa, y va la yihad y decide enviar a algunos trenes de cercanías de Madrid al cielo y a diversas familias españolas de Madrid al infierno. Cayó eliminado por Zapatero, asunto que, en términos de predicción demoscópica, qué quieres que te diga, venía siendo lo mismo que en términos de predicción futbolística aquella vez en que el Alcorcón eliminó al Real Madrid de la Copa.

Y, bueno, en su largo y tortuoso camino hacia La Moncloa, se le cayó un helicóptero con la gran ex-Esperanza blanca de la derecha madrileña a bordo. Aún no había indicios de su borrascosa relación con la dichosa Prima de Riesgo, y ya se metió en un profético ecolío revelando arriesgados paradigmas científicos de un primo suyo que vivía en Sevilla. Y luego fue cuando Arriola le animó a mencionar a aquella dichosa niña que ha pasado a las hemerotecas como “la niña de Rajoy”, no sé si te acuerdas, en aquel inolvidable debate con ZP:

“Yo quiero que la niña que nace en España tenga una

   familia y una vivienda y unos padres con trabajo…”

¡Toma, y yo, y el otro, y del la boina! ¡También eran ganas de citar la cuerda en casa del ahorcado, Arriola, macho! A los políticos con ventrílocuo, o sea, con Arriolas, Pepe Blancos, gente de esa, es que les ocurre lo mismo que a los muñecos de José Luís Moreno y Mari Carmen: que acaban siendo prisioneros de las palabras de otro y pagan un precio muy elevado si intentan convertirse en dueños de su silencio ¡Siempre tiene que seguir el espectáculo!

En occidente no hay precedentes de dos presidencias gafadas sucesivas

Lejos de mi la funesta manía de reducir al absurdo la historia de España desde 2004, oye. Pero al margen de sesudas interpretaciones políticas, ideológicas, legislativas, sociales, judiciales, económicas, comunitarias, éticas y estéticas sobre las funestas eras de Zapatero y de Rajoy, no hay precedente en occidente de países que hayan padecido dos presidencias sucesivas de gafes al frente de los destinos de su pueblo. Éramos pocos, las habíamos pasado poco putas con ZP, nuestro peculiar Comandante Schettino que ha manejado el timón de la barca de España, durante siete años, hasta dejarla encallada en la crisis, ¡ay, quién maneja mi barca que a la deriva me lleva!, y le dimos la alternativa a MR, nuestro cenizo capitán Mangouras incapaz de contener la “marea negra” financiera, laboral, política, institucional, que ha impregnado de chapapote a los partidos políticos, a los tribunales de Justicia, a las aguas jurisdiccionales de la Constitución, a la Casa Real, a las costas catalanas del Mediterráneo y, por extensión, a las costas vascas del Cantábrico.

Será mera frivolidad, pero Zapatero y Rajoy, incompetencias a parte, ratifican la tesis genuinamente española de que existen señores que si montan un circo le crecen los enanos. A Rajoy, por ejemplo, nada más ganar las elecciones de 2011 le estalló en las manos la imputación de Urdangarín. A penas había tomado posesión de su cargo, y el Rey tuvo que salir pidiendo perdón, urbi et orbi, a través de la “caja tonta”. Se pasó el primer año y medio de mandato caminando por la cuerda floja del rescate. Le pilló de lleno el tsunami de la Preferentes, el escándalo de las Cajas, las vías de agua de su Titanic Popular contra el iceberg sumergido bajo la punta mediática de Bárcenas, el asunto de los ERES de Andalucía, la laberíntica trama de corrupción galaica, el olor a podrido de la saga de los Pujol, la huida hacia adelante independentista de Artur Mas, la decadencia de La Roja, la crisis del ébola, las “sucias” guerrillas Púnicas, en las que están involucrados algunos de los más Granados políticos de la Comunidad de Madrid, las duras caídas de Blesa y Rato, el jaque a la dama de Ana Mato, los funestos partes médicos del CIS, la abdicación de Juan Carlos, la imputación de la Infanta Cristina, la irreparable pérdida del interlocutor Rubalcaba, el espejismo de la levitación política de Pedro Sánchez, el bandolerismo fiscal de Montoro, el harakiri sintomático de Ruíz Gallardón, la imparable irrupción de Podemos…Suma y sigue.

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible

Por mucho que se aferre a la tesis de su paisano Cela: “el que resiste gana”, el parte médico político de este señor se refleja mucho mejor en la lúcida sentencia del maestro “El Gallo” que ha resistido a los avatares del tiempo: “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”. ¡No puede ser, Mariano! ¡Es imposible! Por mucho que sus feligreses proclamen a los cuatro vientos que es un estadista, un gran líder y un challenger, con la boca pequeña ya van diciendo por ahí que se merece un largo reposo del guerrero. Que ni con él ni sin él tienen sus males inmediatos remedio: con él porque los mata; sin él porque se mueren. Pero, claro, una cosa es no renovarse y morir y, otra, bien distinta, la sublime decisión de renovarse para poder resucitar algún día.

Y esa es la margarita que deshojan últimamente los conservadores españoles, ante una fotografía de Mariano, incapaces de digerir los sucesivos sapos del CIS en sus amargos desayunos: si, no, si, no…Para mí que la inmensa mayoría de las veces sale no, a ver si me entiendes, pero no sé si la mayoría de ellas/ellos tienen los suficientes ovarios y cojones. Son capaces de resignarse a morir, políticamente hablando, claro, con el gafe y los votos puestos.

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