Prime Video continúa con su tímida incursión en el cine español con Viaje de fin de curso: Mallorca, su octava producción original. Esta nueva comedia dirigida por Paco Caballero se inspira en un hecho real ocurrido en 2021, cuando un viaje de estudiantes a la isla terminó en un brote masivo de COVID.
A primera vista, Viaje de fin de curso: Mallorca parece otro típico producto de humor adolescente, un grupo de jóvenes a punto de terminar el instituto se embarca en unas vacaciones llenas de fiesta, descontrol y primeros pasos hacia la madurez. El inicio cumple con lo esperado, con personajes arquetípicos, situaciones reconocibles y una dosis aceptable de humor ligero. La presencia de Yolanda Ramos como una excéntrica profesora aporta chispa, aunque su ausencia prolongada en buena parte del metraje termina pesando.
El guion intenta desmarcarse con una sátira mediática que parodia programas de televisión como Espejo público, con María Esteve en un papel hilarantemente exagerado como presentadora. Esta línea narrativa, aunque apoyada en un humor grueso, es uno de los aciertos del filme, funciona como comentario social y también como alivio cómico bien ejecutado.
Las escenas en el hotel, donde transcurre la mayor parte de la película, intentan conectar con el universo emocional de los adolescentes mediante una estética visual muy marcada, que busca reflejar su mundo interior y sus códigos culturales. Sin embargo, esa búsqueda termina resultando forzada. Hay un esfuerzo claro por construir un retrato generacional, pero la ejecución carece de autenticidad, cuesta creerse a los actores como jóvenes reales, y eso desconecta al espectador de lo que debería ser el núcleo emocional de la película.
Berta Castañé, en el rol de Gala, es quizá quien logra transmitir algo más de naturalidad, aunque su momento clave llega demasiado tarde como para generar el impacto deseado. Y mientras tanto, el resto del reparto queda atrapado en personajes poco desarrollados o demasiado esquemáticos.
Viaje de fin de curso: Mallorca funciona mejor cuando se permite ser una comedia sin pretensiones, en sus momentos más sencillos y desenfadados. Pero su ambición por ser algo más, una reflexión generacional, una crítica social, no se sostiene por falta de profundidad y una dirección indecisa. @mundiario



