Rivales, o Challengers, como se tituló en inglés, llegó a Prime Video y está entre lo más visto. no es simplemente una película sobre tenis. Aunque ambientada en el competitivo mundo de este deporte, la cinta utiliza las pistas y los torneos como mero telón de fondo para explorar un complejo triángulo amoroso y las profundidades del deseo.
Dirigida por el aclamado Luca Guadagnino, conocido por su estilo visual y narrativo, la película ha llegado recientemente a la cartelera de Prime Video tras su paso por los cines, y ya está generando conversación no solo por su historia, sino también por el polémico beso entre los tres protagonistas que ha levantado todo tipo de comentarios.
Una trama que juega con el tiempo
Guadagnino ha logrado que Rivales no sea la típica película de romance o deportes. La cinta arranca con un planteamiento directo: Tashi (interpretada por Zendaya), una exjugadora profesional que ha convertido a su marido, Art (Mike Faist), en campeón de varios torneos de Grand Slam. Sin embargo, después de una racha de derrotas, Tashi decide inscribir a Art en un torneo menor, un Challenger, para intentar devolverle la confianza. Lo que parece una decisión profesional desencadena una serie de eventos que van mucho más allá del deporte.
El reencuentro de Art con Patrick (Josh O’Connor), su antiguo mejor amigo y exnovio de Tashi, marca el inicio de una competición muy diferente a la que están acostumbrados en la pista. La película comienza a moverse entre el presente y el pasado, mostrando la relación entre los tres protagonistas y cómo sus sentimientos han evolucionado desde que se conocieron, hace más de una década.
¿Por qué vale la pena ver?
Lo que realmente destaca en Rivales es su impecable ritmo narrativo. Con una edición precisa y una banda sonora que acompaña perfectamente cada escena, Guadagnino consigue que la historia avance de manera fluida a pesar de los saltos temporales. El director juega con el tiempo de gran manera, introduciendo poco a poco detalles del pasado que ayudan a entender las complejidades emocionales de los personajes en el presente. No es una narrativa lineal, pero en manos de Guadagnino, el riesgo de confusión queda superado por la inmersión en la historia.
Las escenas de tenis, lejos de ser simples partidos deportivos, están cargadas de tensión emocional. Cada golpe de raqueta refleja algo más que habilidad deportiva: habla de la rivalidad, el deseo reprimido y las emociones no resueltas entre los personajes. La música, un aspecto clave en las películas del director italiano, acentúa estos momentos, creando una atmósfera que mantiene al espectador al borde del asiento.
Lo que en un principio parece una competencia por la atención de Tashi entre Art y Patrick, se convierte en algo mucho más profundo. Guadagnino explora la naturaleza del deseo y la ambigüedad en las relaciones humanas. Los diálogos, afilados y cargados de subtexto, revelan una dinámica mucho más compleja de lo que los protagonistas están dispuestos a aceptar. ¿Es Tashi el verdadero objeto de deseo de los dos hombres, o hay algo más entre ellos que ninguno quiere admitir?
La película desafía las convenciones de las historias románticas y utiliza el tenis como una metáfora para hablar de las relaciones humanas: el ir y venir constante, las decisiones rápidas bajo presión, y el esfuerzo por mantener el control en una situación que fácilmente puede desbordarse. @mundiario


