Todas somos Jane: la historia de un empoderamiento en medio del peligro

Elizabeth Banks interpreta a Joy, una mujer común y corriente, cambia de manera drástica cuando, de manera inesperada, descubre que está embarazada y su salud no toleraría llevar a término este nuevo embarazo.
Call Jane./ Prime Video
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Todas somos Jane es una historia basada en hechos reales aunque no se adhiere completamente a ellos. Elizabeth Banks, reconocida por su participación en títulos como Los juegos del hambre o Dando la nota, da vida a Joy en esta película.

Sigourney Weaver, quien fue parte de Avatar: El sentido del agua, también es una superestrella en el elenco, interpretando a Virginia, la líder de la organización clandestina. Chris Messina (The Boogeyman: El hombre del saco), Kate Mara (El escándalo de Ted Kennedy), Wunmi Mosaku (Alice, cariño) y Cory Michael Smith (Firist Man) también forman parte del distinguido reparto en el debut en la gran pantalla de la directora estadounidense Phyllis Nagy.

La vida de Joy, una mujer común y corriente, cambia de manera drástica cuando, de manera inesperada, descubre que está embarazada y su salud no toleraría llevar a término este nuevo embarazo. Presa del miedo y enfrentando el rechazo de sus amigos y conocidos, Joy se adentra en las esquinas más ocultas de la ciudad en busca de ayuda. Su camino la lleva hasta una organización secreta liderada por Virginia, donde buscan proporcionarle un aborto que podría salvar su vida o, por otro lado, arrebatársela.

A partir del jueves 8 llega a Prime Video esta película ambientada aproximadamente una década antes que la reciente Las buenas compañías, dirigida por Sílvia Munt, presenta una narrativa que no evita el humor, aunque sin trivializar el tema y la problemática que comparte con el filme de Munt: el aborto clandestino, ilegal y no seguro.

La historia es un testimonio de un empoderamiento lento pero firme, además de tocar aspectos como la educación sentimental y sexual, el acceso a la formación y a la información, la astucia y el oportunismo, y las rutinas familiares y conyugales arraigadas.

Todas somos Jane emerge como una crónica de los desafíos enfrentados por las mujeres en situaciones difíciles, exponiendo la lucha por el control de su propio destino en un contexto marcado por la clandestinidad y los riesgos asociados con la interrupción del embarazo. La película es un llamado a la reflexión sobre la importancia de los derechos reproductivos y el papel de la sociedad en el apoyo a la toma de decisiones fundamentales para la vida de las mujeres.