Nickel Boys: Una película que merece ser vista

Puedes encontrar esta película nominada al Oscar en Prime Video.
Póster de Nickel Boys. / RR SS
photo_camera Póster de Nickel Boys. / RR SS

En un momento en que la distribución de películas se está volviendo cada vez más compleja, es importante destacar la importancia de la accesibilidad y la visibilidad de las obras cinematográficas. En este sentido, la plataforma de streaming Amazon Prime Video ha jugado un papel fundamental en la difusión de películas que de otro modo podrían pasar desapercibidas.

Una de estas películas es Nickel Boys, dirigida por RaMell Ross y basada en la novela homónima de Colson Whitehead. La película sigue la historia de Elwood Curtis, un joven afroamericano que es enviado a un reformatorio en la Florida de los años 60.

Allí, conoce a Turner, un compañero de internado con quien desarrolla una gran amistad que hace más tolerable la experiencia de ser segregado y adoctrinado. La gran característica de Nickel Boys es su marcadísima perspectiva en primera persona, en la que la cámara se convierte en los ojos de Elwood y luego de Turner. Este ejercicio narrativo arriesgado consigue respetar la historia sin traicionarla, gracias a cómo la diseña Ross.

La película es un radical ejercicio de empatía fílmica, que nos coloca en la mirada de unos personajes con experiencias casi totalmente opuestas a las nuestras. La forma en que Ross emplea la cámara logrando hacer auténtico el dolor y el trauma sin necesidad de hacerlo explícito.

Nickel Boys es una película especial que merece ser considerada de ver. Aunque pueda sonar reduccionista hablar de Moonlight junto a ella, Nickel Boys consigue algo que pocas cintas aparte de la de Barry Jenkins logran: explorar lo concreto de una experiencia desde dentro hacia fuera, volviéndola mucho más cercana.

Es probable que Nickel Boys no tenga el mismo impacto en los Oscars de este año que Moonlight tuvo en su momento. Sin embargo, es importante destacar la importancia de esta película y su valor como obra cinematográfica. Aunque pueda quedar sepultada en la inmensidad de un catálogo de streaming. @mundiario