En 2017, una serie de tuits publicados por el ilustrador y dibujante de BuzzFeed, Adam Ellis, desató el caos en internet. Lo que comenzó como una anécdota inquietante sobre sueños extraños, gatos que se comportaban de forma inusual y una figura infantil con la cabeza deformada, acabó convirtiéndose en un hilo viral que muchos llegaron a seguir con la misma devoción que una serie de Netflix. El título no podía ser más sencillo ni más efectivo: Dear David.
Años después, esa historia —mitad ficción, mitad diario sobrenatural en tiempo real— se convierte en película bajo la dirección de John McPhail, con guion de Mike Van Waes y protagonizada por Augustus Prew. El resultado: una especie de cápsula cringe sobre los horrores de la vida online, el narcisismo millennial y los traumas digitales. Un intento de cine de terror que no da miedo, pero que sí provoca un par de risas... involuntarias.
La historia real (o supuestamente real) narrada por Ellis arranca con una frase que ya es parte de la mitología de Twitter: “Mi apartamento está siendo actualmente acosado por el fantasma de un niño muerto y está intentando matarme”. A partir de ahí, cada tuit añadía una nueva capa de misterio: sueños lúcidos, visiones durante episodios de parálisis del sueño, sillas que se movían solas y gatos que miraban fijamente a la puerta a la misma hora cada noche.
El detalle más perturbador lo aportaba un dibujo que el propio Ellis compartió: el supuesto David era un niño pequeño, con una cabeza gigantesca, abollada en un lado. Aparentemente, el espíritu era inofensivo siempre y cuando no se le hicieran más de dos preguntas en sueños. Si te atrevías a hacer una tercera, desatabas su furia. Una mecánica simple y casi lúdica que encajaba perfectamente con la narrativa de hilo de Twitter.
Convertir esta historia en película era, en teoría, una gran idea. El problema es cómo se ha hecho. Dear David, el filme, se plantea como una combinación de terror sobrenatural y sátira de la cultura online de mediados de los 2010. El protagonista, interpretado por Prew, es una versión hiperbólica y bastante cargante de Ellis: un dibujante engreído, adicto a las redes, incapaz de mantener relaciones sanas y que habla como si cada frase fuera un meme (“Estoy relatable AF”, llega a decir literalmente).
En lugar de rendir homenaje al espíritu juguetón de aquel internet, lo que hace Dear David es recordarnos lo superficial, agotador y a veces ridículo que era. La cinta llega a Prime Video el próximo 10 de abril. @mundiario


