Crítica a Fight or Flight, el disparatado thriller que está entre lo más visto de Prime Video

Acción sin freno, violencia desatada y un antihéroe inesperado: la nueva propuesta de Prime Video no pretende reinventar el género, pero sabe exactamente a quién se dirige.

Póster de Fight or Flight. / RR SS
photo_camera Póster de Fight or Flight. / RR SS

En ocasiones, el cine de acción no necesita florituras ni giros imposibles para funcionar. A veces, basta con una localización cerrada, un protagonista carismático, mucha sangre y una coreografía de violencia bien dosificada para mantenernos pegados al asiento durante hora y media.

Fight or Flight, la nueva cinta británica que acaba de aterrizar en Prime Video, es un perfecto ejemplo de ello. Dirigida por James Madigan y con un reparto encabezado por Josh Hartnett, la película es una montaña rusa de puñetazos, disparos y sierras mecánicas que no se toma en serio a sí misma... y por eso funciona.

La premisa no puede ser más sencilla —ni más eficaz—: Lucas, un mercenario retirado que malvive en Tailandia, recibe una última misión antes de colgar las botas definitivamente. Tiene que interceptar a un asesino que está a punto de subir a un vuelo con destino a Estados Unidos. Lo que debería ser un trabajo limpio y rápido se complica cuando, ya en el aire, descubre que no solo el supuesto objetivo no es quien parecía, sino que hay más de cien sicarios a bordo con órdenes similares. ¿Qué demonios está ocurriendo en ese avión? Mejor no hacerse demasiadas preguntas.

Porque Fight or Flight no quiere que pensemos, quiere que disfrutemos. Quiere que asistamos, palomitas en mano, a una carnicería aérea tan absurda como disfrutable, al más puro estilo Tren bala pero con menos presupuesto y más espíritu gamberro. Es una cinta que sabe lo que es: entretenimiento puro, con litros de sangre digital, combates cuerpo a cuerpo, chascarrillos entre explosiones y situaciones tan improbables que rozan lo paródico. Y eso es parte de su encanto.

Lo más sorprendente del film es ver a Josh Hartnett completamente entregado al papel de antihéroe cansado, cínico, pero aún con reflejos. Acostumbrado a papeles más sobrios o dramáticos, aquí se lanza de cabeza al barro —literalmente— y demuestra que tiene madera para liderar una franquicia de acción si se lo propone. Su personaje no tiene desarrollo ni capas psicológicas, pero lo compensa con presencia, carisma y puñetazos bien dados.

Además, el final —abierto y claramente diseñado para dejar la puerta entreabierta a una secuela— apunta a que este no será el último vuelo sangriento de Lucas. Viendo el resultado, no nos importaría subirnos de nuevo a bordo. @mundiario